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El mejillón de Fuerteventura, un tesoro de la gastronomía canaria que regresa después de 22 años

La autorización para volver a recolectar este molusco hasta el 30 de noviembre recupera una tradición marisquera de la Isla. Su valor gastronómico, sus propiedades nutricionales y su estrecha relación con el litoral majorero lo convierten en un producto singular
El mejillón de Fuerteventura, un tesoro de la gastronomía canaria que regresa después de 22 años

El mejillón de Fuerteventura, un tesoro de la gastronomía canaria que regresa después de 22 años

El mejillón de Fuerteventura vuelve a cobrar protagonismo después de 22 años de veda. Este molusco, conocido popularmente como mejillón majorero o almejillón, forma parte de la tradición marinera de la Isla y constituye uno de los productos más singulares de su gastronomía. Su regreso, aunque limitado y bajo condiciones específicas, abre una nueva etapa para un recurso que llevaba más de dos décadas protegido.

La Dirección General de Pesca del Gobierno de Canarias ha autorizado su recolección hasta el próximo 30 de noviembre de 2026, atendiendo a una petición de la Cofradía de Pescadores de Gran Tarajal. La decisión permite recuperar temporalmente una actividad tradicional que quedó prohibida en 2004 ante el deterioro de las poblaciones de este molusco.

Más allá de su importancia para el sector pesquero, la noticia devuelve la atención a las particularidades del mejillón canario (Perna perna), una especie apreciada como recurso marisquero y que se diferencia de los mejillones más habituales en los mercados españoles.

¿Qué hace especial al mejillón de Fuerteventura?

El mejillón majorero pertenece a la especie Perna perna, un molusco bivalvo que vive adherido a las rocas del litoral y se alimenta mediante la filtración de partículas presentes en el agua del mar.

A diferencia del mejillón común que se comercializa ampliamente en España, perteneciente principalmente a la especie Mytilus galloprovincialis, el mejillón canario presenta características propias.

Su concha es de color marrón oscuro y puede alcanzar aproximadamente los 9,5 centímetros de longitud, según la información divulgativa del Gobierno de Canarias. Se distribuye por distintas zonas del Atlántico, incluidas las costas occidentales de África y determinadas áreas de América.

En Canarias, este molusco ha mantenido una relación especialmente estrecha con Fuerteventura, donde se han localizado algunas de sus poblaciones más importantes del Archipiélago.

Su singularidad no radica únicamente en sus características biológicas, sino también en su vinculación con la pesca artesanal y con una forma de entender la gastronomía basada en los productos obtenidos directamente del entorno.

Un producto con sabor a mar y posibilidades en la cocina

Como otros mejillones, el majorero ofrece numerosas posibilidades gastronómicas. Su carácter marino permite incorporarlo a preparaciones sencillas en las que el propio molusco sea el protagonista.

Una de las maneras más directas de prepararlo es al vapor, acompañado de ajo, perejil o unas gotas de limón, una elaboración que permite disfrutar del sabor natural del marisco sin necesidad de añadir demasiados ingredientes.

También puede utilizarse en arroces, guisos y caldos de pescado, platos vinculados a la cocina costera canaria.

Otra posibilidad consiste en acompañarlo con pequeñas cantidades de mojo verde o incorporarlo a preparaciones con ingredientes tradicionales del Archipiélago, siempre procurando que las salsas no oculten el sabor del producto.

La gastronomía majorera, conocida por el protagonismo del queso de cabra, las carnes y los pescados locales, encuentra así en este molusco otro ejemplo de la diversidad de alimentos que ofrece su territorio.

Las propiedades nutricionales del mejillón de Fuerteventura

Además de sus posibilidades culinarias, el mejillón canario presenta un perfil nutricional interesante. Los datos de composición alimentaria disponibles para la especie Perna perna muestran que aporta proteínas, minerales y distintas vitaminas.

Entre los nutrientes presentes destacan el hierro, el zinc, el fósforo y la vitamina B12, que desempeñan funciones importantes en el organismo.

El hierro contribuye al transporte de oxígeno en la sangre, mientras que el zinc participa en el funcionamiento normal del sistema inmunitario. La vitamina B12, por su parte, es necesaria para la formación normal de glóbulos rojos y el funcionamiento del sistema nervioso.

Los mejillones también pueden formar parte de una alimentación equilibrada gracias a su aporte de proteínas y su contenido relativamente moderado de grasas.

No obstante, la composición nutricional puede variar dependiendo de factores como la alimentación del molusco, su procedencia y las condiciones ambientales.

Una tradición marinera que llevaba 22 años paralizada

La recolección de mejillón canario constituye una actividad de larga tradición en Fuerteventura. Sin embargo, la disminución de sus poblaciones llevó al Gobierno autonómico a establecer en julio de 2004 una veda específica para toda la costa majorera, con el propósito de favorecer la recuperación de la especie.

Durante este periodo, el aprovechamiento del recurso quedó restringido para evitar una presión extractiva que comprometiera su conservación. Ahora, la autorización concedida por la Dirección General de Pesca supone una apertura temporal, pero no implica el levantamiento definitivo de la veda.

La medida responde a la solicitud de la Cofradía de Pescadores de Gran Tarajal y a las observaciones trasladadas por los profesionales del sector sobre la evolución favorable de las poblaciones.

El futuro del mejillón majorero dependerá de un estudio científico

La recuperación de esta actividad estará condicionada por el conocimiento científico sobre el estado real de la especie. La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria ha encargado a la empresa pública TRAGSATEC un estudio para evaluar las poblaciones de mejillón canario en Fuerteventura.

Los trabajos, cuya finalización está prevista para el verano de 2027, permitirán actualizar la información disponible, ya que la última evaluación científica se realizó en 2014.

Los resultados servirán para determinar si es posible mantener algún tipo de aprovechamiento compatible con la conservación del recurso o si deben continuar las restricciones.

La reapertura también plantea un reto para el sector: recuperar el valor de un producto tradicional sin repetir las circunstancias que llevaron a prohibir su extracción hace más de dos décadas.

Porque el verdadero valor del mejillón de Fuerteventura no reside únicamente en sus posibilidades culinarias, sino también en su pertenencia al patrimonio natural y gastronómico de la Isla. Su futuro dependerá de encontrar un equilibrio entre el disfrute de este recurso y la protección de las poblaciones que todavía sobreviven en el litoral majorero.

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