La dulcería Torre La Paz, uno de los establecimientos tradicionales de Santa Cruz de Tenerife, ha compartido en sus redes sociales una experiencia con dos clientes que compraron varios dulces, los probaron y regresaron al local para solicitar la devolución del dinero porque no les habían gustado.
La panadería y pastelería artesanal, con más de 50 años de trayectoria, ha relatado lo ocurrido a través de una publicación en sus redes sociales en la que expresa su malestar y defiende el trabajo que hay detrás de cada producto elaborado en su obrador.
“Hoy estamos tristes”, comienza el mensaje del establecimiento, que ha aprovechado el incidente para plantear una reflexión sobre las devoluciones de alimentos y el apoyo al pequeño comercio.
Probaron todos los dulces
Según ha explicado Torre La Paz, una pareja acudió al establecimiento y compró varios productos de repostería que, asegura, habían sido elaborados ese mismo día.
Tras realizar la compra, ambos se dirigieron a su vehículo y comenzaron a comer los dulces. Sin embargo, poco después regresaron a la pastelería para solicitar que les devolvieran el dinero porque los sabores no habían cumplido sus expectativas.
El negocio sostiene que los clientes habían probado todos los productos antes de regresar. “Habían probado todos. De algunos quedaba un trozo. De otros, apenas una esquina”, explica la dulcería en su publicación.
A pesar de ello, según la versión del establecimiento, solicitaron recuperar el importe íntegro de la compra.
Los “motivos” de la devolución
La pastelería también ha detallado las explicaciones que ofrecieron los clientes para justificar su petición.
Una de las quejas estaba relacionada con una media pachanga, que consideraban que estaba demasiado frita. El establecimiento respondió que precisamente se trata de un producto que se elabora mediante fritura.
También manifestaron su disconformidad con un dulce de parchita, cuyo sabor les pareció excesivamente ácido. En otro caso, cuestionaron un dónut porque el chocolate les resultaba demasiado intenso y el producto estaba seco. Por último, aseguraron que un dulce de nata sabía demasiado a nata.
La dulcería ha acompañado su explicación con un vídeo en el que muestra los productos, todos mordidos, para ilustrar lo sucedido.
“No me gusta” no es lo mismo que “está malo”
Desde Torre La Paz reconocen que los gustos pueden variar de una persona a otra, pero consideran necesario distinguir entre una preferencia personal y un problema de calidad.
Esta es la principal reflexión que el establecimiento ha querido trasladar a través de sus redes sociales. “‘No me gusta’ no es lo mismo que ‘está malo’”, sostiene la pastelería, que defiende el derecho de cualquier cliente a expresar su descontento cuando existe un problema con un producto.
Sin embargo, considera diferente solicitar la devolución del dinero después de haber abierto, manipulado y consumido parte de los alimentos simplemente porque su sabor no era el esperado.
Para ilustrarlo, el negocio compara lo ocurrido con una persona que compra varias prendas de ropa, las utiliza y después regresa a la tienda para devolverlas porque no le convencen.
La empresa confirma que finalmente devolvió el dinero a la pareja, pese a considerar injustificada la petición.
Más de 50 años elaborando dulces en Tenerife
El incidente ha llevado a Torre La Paz a recordar la trayectoria del negocio y las dificultades que afrontan los pequeños establecimientos. La dulcería, situada en el barrio de Salamanca de Santa Cruz de Tenerife, cuenta con una larga tradición en la elaboración artesanal de panes, tartas y productos de repostería.
En noviembre de 2025, Diario de Avisos ya recogió la apuesta del establecimiento por mantener sus recetas tradicionales, al tiempo que incorporaba nuevas propuestas y trabajaba en la formación de profesionales del sector.
En su publicación, el negocio insiste en que detrás de cada dulce hay horas de preparación y trabajo en el obrador. “Seguiremos aquí. Madrugando. Amasando. Horneando. Friendo. Rellenando”, expresa la pastelería.
El establecimiento ha querido cerrar el mensaje agradeciendo el respaldo de quienes valoran la repostería artesanal y el pequeño comercio. “Gracias a quienes valoran el trabajo que hay detrás de cada dulce y apoyan al pequeño comercio”, concluye.

