El Heliodoro Rodríguez López vivió una de las tardes más angustiosas que se recuerdan. El encuentro entre el CD Tenerife y el Andorra, que dominaban los blanquiazules por 2-0 al descanso, fue suspendido definitivamente después de que Jesús de Miguel sufriera un fortísimo y criminal impacto tras una acción del portero visitante, Owono. El delantero tinerfeñista tuvo que ser atendido de urgencia sobre el terreno de juego y posteriormente trasladado en ambulancia a un centro sanitario, ante la preocupación por la gravedad de su estado.
Hasta ese momento, el partido había transcurrido con un Tenerife superior en la primera mitad y un Andorra que había conseguido igualar la contienda en la segunda. Sin embargo, todo el fútbol quedó relegado a un segundo plano en los últimos minutos, cuando se produjo una acción que conmocionó al estadio.
El Tenerife no pudo comenzar mejor el encuentro. Los blanquiazules aprovecharon una pérdida de balón del Andorra en la salida para adelantarse en el marcador. Gallego condujo hasta las inmediaciones del área defendida por Owono y, cuando agotó sus opciones de progresar, asistió a Gomis, que definió a la perfección para establecer el 1-0. Primera asistencia de la temporada para el máximo goleador blanquiazul, mientras que el atacante se apuntó su segundo tanto de la campaña.
El gol dio tranquilidad a un Tenerife bien ordenado sobre el terreno de juego, ante un Andorra que asumió el protagonismo con el balón, hasta alcanzar el 78 % de posesión. A los locales les duraba muy poco la pelota, pero tampoco sufrían en exceso las acometidas del conjunto visitante.
La primera ocasión clara del Andorra llegó en el minuto 35. Schneider probó fortuna con un disparo que se estrelló en el larguero de la portería tinerfeña.
La respuesta del Tenerife fue inmediata. Noel López buscó la acción individual y superó a Martí Vilà con un caño. El capitán andorrano, viendo cómo se le escapaba el atacante, lo agarró de la camiseta dentro del área. El colegiado, Manuel Ángel Pérez, no dudó en señalar el punto de penalti.
Gallego, especialista desde los once metros, asumió la responsabilidad y transformó la pena máxima con tranquilidad, engañando a Owono y anotando su octavo gol de la temporada. El 2-0 reflejaba la superioridad de un Tenerife que se marchó al descanso con una ventaja merecida.
La segunda mitad comenzó con dos cambios en el Andorra. Entraron Sergio Molina y Golubovic, en sustitución de Vilà y Akman. Cervera respondió poco después con un triple cambio. Gallego, Jesús Álvarez y Juanjo dejaron su sitio a De Miguel, Fabricio y Krdzalic.
Las modificaciones no cambiaron demasiado el desarrollo del encuentro. El Tenerife perdió presencia ofensiva y el Andorra tampoco encontró la claridad necesaria para inquietar con continuidad a los locales. Noel fue uno de los jugadores que más intentó asumir responsabilidades en una segunda mitad de escasas ocasiones.
El partido dio un vuelco en su recta final. Viereck cometió penalti en el minuto 81 al golpear el balón con el brazo izquierdo dentro del área. El colegiado, después de revisar la acción en el monitor del VAR, señaló la pena máxima. Lautaro se encargó del lanzamiento y batió a Dani para establecer el 2-1.
La tensión aumentó inmediatamente después. Dani se levantó para recoger el balón e impedir que el Andorra reanudara rápidamente el juego. Lautaro lo embistió y el árbitro mostró la tarjeta roja al atacante visitante. La acción provocó un importante tumulto entre futbolistas y miembros de los dos banquillos. En medio de las protestas, Dani lanzó el balón contra un adversario, una acción que le costó la segunda tarjeta amarilla y la expulsión. Gabri tuvo que entrar en lugar de Noel para ocupar la portería.
Con el Tenerife impactado y aturdido, Nacho Gil cometió un error en una salida que permitió a Golubovic aprovechar la ocasión para establecer el empate a dos.
Pero el resultado dejó de importar poco después. En una acción en medio del campo, Jesús de Miguel ganó la posición a los defensores del Andorra y acudió a disputar un balón largo. Owono salió de su portería y protagonizó una aparatosa entrada, impactando con la rodilla sobre el delantero blanquiazul.
De Miguel cayó al césped y quedó tendido, lo que provocó la inmediata entrada de los servicios médicos. La preocupación se extendió rápidamente por el Heliodoro. Las asistencias atendieron al futbolista sobre el terreno de juego mientras se reclamaba la intervención urgente de los servicios sanitarios. Una ambulancia accedió hasta las inmediaciones del campo y el delantero fue evacuado en camilla.
La escena generó una enorme conmoción entre los jugadores, los integrantes de los cuerpos técnicos y los aficionados. Desde las gradas se escucharon gritos de protesta contra el guardameta del Andorra por la acción protagonizada sobre el atacante tinerfeñista.
La gravedad de lo sucedido obligó a detener el encuentro. El colegiado reunió a los responsables de LaLiga, a los capitanes y a los entrenadores para abordar la situación y tomar una decisión. Finalmente, se acordó la suspensión definitiva del partido.
La preocupación también alcanzó a las gradas, donde dos aficionados necesitaron asistencia médica durante los momentos de máxima tensión.
Mientras tanto, Jesús de Miguel permaneció bajo atención sanitaria en una ambulancia en el interior del Heliodoro, acompañado y arropado por compañeros, miembros de la directiva del CD Tenerife y aficionados que aguardaban noticias sobre su estado. Posteriormente fue trasladado a un centro sanitario para continuar recibiendo atención médica.
El fútbol pasó definitivamente a un segundo plano en el Heliodoro. El Tenerife-Andorra terminó suspendido con empate a dos en el marcador, pero la única preocupación de la familia blanquiazul quedó centrada en la evolución de Jesús de Miguel.

