La nueva norma de la DGT sobre los ciclistas en los arcenes ha generado titulares contradictorios desde su publicación. Conviene aclararlo desde el principio para evitar confusiones: la Dirección General de Tráfico no ha prohibido a los ciclistas circular por el arcén ni va a multarles por hacerlo. Lo que realmente introduce el nuevo Reglamento General de Carreteras es una posibilidad: que el Estado pueda reducir o eliminar arcenes en determinados tramos de carreteras estatales para construir en su lugar carriles bici segregados.
El cambio normativo se articula a través del Real Decreto 899/2025, aprobado por el Gobierno y publicado en el Boletín Oficial del Estado. La medida está en vigor desde el 10 de octubre de 2025 y forma parte de la Estrategia Estatal por la Bicicleta y de la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030.
Qué dice realmente la norma
La pieza clave es la Disposición Adicional Tercera. En ella se faculta a la Dirección General de Carreteras a impulsar itinerarios ciclistas adyacentes a carreteras estatales, con la posibilidad de suprimir o reducir los arcenes existentes en tramos concretos. El objetivo es crear una red ciclista continua, segura y conectada en toda España.
El planteamiento está pensado especialmente para autovías de baja intensidad y carreteras convencionales con tráfico moderado. Cualquier actuación debe cumplir tres condiciones acumulativas: no poner en riesgo la seguridad vial, no perjudicar el funcionamiento normal de la carretera y garantizar la continuidad de las rutas ciclistas ya existentes.
La norma no obliga a los ciclistas a usar los nuevos carriles bici donde se construyan: reordena el espacio disponible, pero no introduce nuevas multas para el ciclista por circular por el arcén.
Por qué la aplicación práctica está casi paralizada
Pese a la entrada en vigor de esta normativa para ciclistas, la materialización real avanza con lentitud. Cada intervención requiere un informe técnico previo del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible que acredite el cumplimiento de los tres requisitos. Por el momento, no existen datos oficiales sobre el número de kilómetros de arcén que se hayan modificado al amparo de la nueva normativa, por lo que el cambio práctico para conductores y ciclistas sigue siendo, hasta hoy, mínimo.
Cómo deben circular los ciclistas: las normas vigentes
Más allá del debate sobre el futuro de los arcenes, las reglas que rigen la circulación de los ciclistas no han cambiado. La DGT recuerda que tienen las mismas obligaciones que cualquier otro conductor y deben respetar las normas de circulación.
En ciudad
- Las bicicletas deben circular lo más pegadas posible al lado derecho de la vía.
- Deben mantener una separación de seguridad respecto a los bordillos y los vehículos estacionados.
- Si van en grupo, solo pueden circular de dos en dos, no más.
En carretera
- Se debe circular por el arcén derecho siempre que exista y sea transitable.
- Solo pueden abandonarlo en descensos prolongados, siempre que sea seguro.
- Los ciclistas pueden circular en paralelo, situados al extremo derecho, salvo en tramos sin visibilidad como curvas y rasantes. En caso de aglomeraciones, deben colocarse en hilera.
El casco es obligatorio en vías interurbanas para todas las edades. En entornos urbanos solo lo es para menores de 16 años, aunque su uso está fuertemente recomendado para todos los ciclistas.
Los datos que justifican la apuesta por la segregación
El cambio normativo responde a una realidad incontestable. Según datos de la DGT, en 2024 fallecieron 46 ciclistas en España en accidentes de tráfico, tanto en vías urbanas como interurbanas. De ellos, 14 circulaban sin casco en entornos urbanos donde su uso no es obligatorio. A nivel mundial, el 90% de las muertes en accidentes de bicicleta están causadas por vehículos motorizados.
La Dirección General de Tráfico lleva años alertando de la vulnerabilidad de los ciclistas en carretera, especialmente en los fines de semana, cuando las vías nacionales se llenan de aficionados. La filosofía del nuevo reglamento, alineado con la Ley de Movilidad Sostenible, es separar físicamente al ciclista del tráfico motorizado siempre que sea posible.
Lo que viene: una red ciclista más segura, pero a medio plazo
El objetivo de fondo es construir una red ciclista continua y conectada que reduzca progresivamente la siniestralidad. La transformación no será inmediata, pero la herramienta legal ya está disponible para que el Ministerio de Transportes pueda actuar tramo a tramo, donde el informe técnico lo permita. Mientras tanto, conviene insistir en lo esencial: la nueva normativa no expulsa a los ciclistas del arcén ni introduce sanciones nuevas para ellos.