Un grupo de científicos ha lanzado por unas amebas una alerta global sobre un peligro que la mayoría de la población desconoce. Las amebas de vida libre, organismos microscópicos que viven de forma natural en el agua dulce y en el suelo, se están expandiendo por todo el planeta impulsadas por el calentamiento global, las infraestructuras de agua envejecidas y la falta de sistemas de detección adecuados. Aunque la mayoría son inofensivas, algunas pueden causar infecciones mortales en seres humanos.
La advertencia procede de un artículo publicado en la revista Biocontaminant por investigadores de la Universidad Agrícola de Shenyang (China) y recogido hoy por ScienceDaily. Los autores describen a estas amebas como una amenaza emergente para la salud pública mundial que ha recibido mucha menos atención de la que merece.
Las amebas de vida libre se están expandiendo por todo el planeta impulsadas por el aumento de las temperaturas, las redes de agua obsoletas y la falta de sistemas de detección. Algunas causan infecciones mortales y además protegen en su interior a otros microbios peligrosos.
Qué son las amebas de vida libre y por qué son peligrosas
Las amebas son organismos unicelulares que se mueven y se alimentan extendiendo partes de su cuerpo, lo que les da su forma característica cambiante. Las amebas de vida libre no necesitan un huésped para sobrevivir: viven de forma independiente en suelos, lagos, ríos, piscinas, tuberías de agua potable e incluso en sistemas de aire acondicionado. La inmensa mayoría son inofensivas y cumplen un papel ecológico importante.
Pero algunas especies son extremadamente peligrosas. La más conocida es Naegleria fowleri, apodada la «ameba comecerebros», que puede entrar por la nariz al nadar o bucear en agua dulce templada y causar una meningoencefalitis amebiana primaria, una infección cerebral que mata a más del 97% de las personas infectadas. Otras especies como Acanthamoeba causan infecciones oculares graves que pueden provocar ceguera, especialmente en usuarios de lentes de contacto.
Las amebas peligrosas prosperan en agua templada y caliente. A medida que las temperaturas globales suben, las masas de agua dulce de todo el planeta se calientan, creando condiciones ideales para que estas amebas se multipliquen y colonicen nuevas zonas donde antes no podían sobrevivir. Lagos, ríos y embalses de regiones que antes eran demasiado fríos para estas especies ahora alcanzan las temperaturas que necesitan para reproducirse.

Pero el calentamiento del agua no es el único factor. Los investigadores señalan que las infraestructuras de agua envejecidas en muchos países del mundo también contribuyen al problema. Las tuberías antiguas, los depósitos de agua mal mantenidos y los sistemas de distribución con puntos muertos (zonas donde el agua se estanca) crean microambientes ideales para que las amebas se establezcan y se multipliquen dentro de las propias redes de agua potable.
Refugio para otros patógenos
Hay un aspecto del problema que lo hace aún más preocupante. Los investigadores explican que las amebas de vida libre no solo son peligrosas por sí mismas, sino que actúan como refugio para otros microorganismos patógenos. Bacterias como la Legionella (que causa la enfermedad del legionario) pueden vivir dentro de las amebas, protegidas de los desinfectantes del agua, del cloro y de los tratamientos convencionales de potabilización.
Esto significa que las amebas funcionan como una especie de caballo de Troya microscópico: transportan bacterias peligrosas en su interior, las protegen de los tratamientos de agua y las liberan en zonas donde pueden infectar a las personas. Este fenómeno hace que la amenaza sea doble: la ameba en sí misma y los patógenos que lleva dentro.
Los autores del estudio señalan que uno de los principales problemas es la falta de sistemas de detección y vigilancia específicos para amebas de vida libre. La mayoría de los países no incluyen estos organismos en sus protocolos de control de calidad del agua. No se buscan, no se miden y, por tanto, no se detectan hasta que causan infecciones en personas.
A diferencia de las bacterias coliformes, que se analizan rutinariamente en las plantas de tratamiento de agua, las amebas de vida libre no forman parte de los análisis estándar. Esto significa que pueden estar presentes en redes de agua potable, piscinas o sistemas de climatización sin que nadie lo sepa.
Los investigadores piden que se establezcan programas de vigilancia específicos, que se modernicen las infraestructuras de agua en las zonas más vulnerables y que se desarrollen métodos de desinfección más eficaces contra estos organismos, que son especialmente resistentes al cloro y a otros tratamientos convencionales.
¿Hay riesgo en España y en Canarias?
El riesgo de infección por amebas de vida libre es bajo en España gracias a los estándares de tratamiento de agua, pero no es inexistente. Los casos de infección por Naegleria fowleri son extremadamente raros en Europa, pero se han documentado en zonas con aguas termales naturales, piscinas con tratamiento deficiente y masas de agua dulce que se calientan excesivamente en verano.
En Canarias, donde las temperaturas del agua dulce en embalses, presas y balsas agrícolas pueden alcanzar valores elevados durante los meses de calor, la vigilancia de estos organismos es especialmente relevante. El estudio no señala a ningún país específico, pero su mensaje es claro: a medida que las temperaturas suban, ninguna región del mundo estará completamente libre de esta amenaza emergente.