La epidemia de la gripe en Canarias continúa en ascenso y ya alcanza los 151,4 casos por 100.000 habitantes, lo que supone un incremento del 20,73% respecto a los 125,4 de la semana previa. Así lo recoge el informe de la Dirección General de Salud Pública correspondiente a la semana del 8 al 14 de diciembre. En pocas palabras: en Canarias la gripe aprieta también por las bajas temperaturas en Canarias, y lo hace con una subida que no es anecdótica, sino estadísticamente relevante.
Aun así, el escenario epidémico se mantiene en el nivel 1, catalogado como riesgo bajo. Eso sí, tras varias semanas de crecimiento sostenido, Canarias se ha quedado muy cerca de entrar en el nivel 2, de riesgo medio. La diferencia entre una etiqueta y otra importa, sobre todo por cómo condiciona la planificación sanitaria, los refuerzos asistenciales y la percepción social del problema. Y ahora mismo, Canarias está en ese punto incómodo donde “todavía es bajo” pero ya obliga a mirar de reojo la siguiente casilla.
En paralelo, las infecciones respiratorias agudas (IRA) atendidas en Atención Primaria han mostrado un ligero descenso del 2%, pasando de una incidencia de 926,4 casos por 100.000 habitantes a 909,7. Este dato no significa que el aire se haya despejado en Canarias: la gripe sube mientras el conjunto de infecciones respiratorias baja levemente, lo que sugiere una circulación intensa de virus con comportamientos diferentes según el grupo de edad y el tipo de patógeno.
Canarias sube a 151,4 casos por 100.000 habitantes y crece la presión en centros de salud y urgencias
Precisamente, por edades se aprecia un patrón desigual. Entre los 15 y los 64 años las infecciones respiratorias ascienden ligeramente: 827 casos por 100.000 en el grupo de 15 a 44 años y 657 en el de 45 a 65. En cambio, disminuyen en menores de 14 años y en mayores de 65. Aun así, la mayor incidencia se mantiene —sin discusión— entre los más pequeños: el grupo de 0 a 4 años supera los 4.100 casos por 100.000, y el tramo de 5 a 14 años ronda casi los 1.500. En otras palabras, Canarias vuelve a confirmar lo que se repite cada invierno: si el virus entra en las aulas y guarderías, el resto del sistema lo nota.
En mayores también hay cifras a vigilar. Entre 65 y 79 años se contabilizan 708 casos por 100.000, y en mayores de 79 la incidencia sube a 920 por 100.000 habitantes. Esta combinación —niños con altas tasas y mayores con incidencia notable— suele ser el cóctel que más tensiona a Canarias en términos de consultas, complicaciones y derivaciones.
Otro indicador que destaca en el informe es el aumento de la bronquiolitis aguda, con una tasa de 4,5 casos por 100.000 habitantes. El 84% de las sospechas se concentra en el grupo de 0 a 4 años, con 131 casos por 100.000. No es un detalle menor: cuando la bronquiolitis gana terreno, las familias se movilizan, los pediatras se saturan y Canarias entra en modo “invierno de verdad”, con la logística sanitaria al límite de su paciencia.
“La situación epidémica de la gripe en Canarias se mantiene en el escenario 1, de riesgo bajo, aunque muy cerca del nivel 2”, señala el informe de Salud Pública de la semana del 8 al 14 de diciembre.
En cuanto a covid-19 y neumonías, las tasas se mantienen estables en relación con la semana anterior. Dentro del apartado de neumonías, el grupo de más de 80 años es el de mayor incidencia, seguido del de 0 a 4 años. Este dato encaja con el mapa habitual de vulnerabilidad: extremos de edad, mayor probabilidad de complicación. Y, por tanto, más presión para Canarias cuando el virus respiratorio “de turno” se convierte en tormenta perfecta.
Presión asistencial: el termómetro real. Más allá de las tasas, el indicador que todos notan es el de la asistencia. En Canarias, tanto los contagios de gripe como el resto de infecciones respiratorias están provocando una notable presión asistencial, especialmente en Centros de Salud, y en determinados días también en Urgencias hospitalarias. De hecho, el fin de semana pasado fue necesario activar un plan de contingencia, con la apertura de nuevos espacios, hasta recuperar la normalidad. Traducido: cuando la sala de espera se desborda, la estadística deja de ser un informe y se convierte en experiencia colectiva en Canarias.
En lo relativo a la hospitalización por infecciones respiratorias graves, el Archipiélago registra 8,4 casos por 100.000 habitantes. No se está produciendo un ingreso masivo en planta, en línea con lo observado en otras comunidades, pero el sistema sí acusa la carga de consultas, pruebas, bajas laborales y seguimiento de pacientes vulnerables. Es una presión “horizontal”: mucho flujo en Atención Primaria, picos puntuales en Urgencias y vigilancia estrecha de los casos que pueden complicarse.
Con este escenario, la recomendación práctica para Canarias es la de siempre, pero no por ello menos útil: evitar contagiar y evitar complicarse. Ventilar espacios cerrados, usar mascarilla si hay síntomas o si se visita a personas frágiles, extremar la higiene de manos y no “aguantar por orgullo” si aparecen fiebre alta o dificultad respiratoria. Y, por supuesto, seguir las indicaciones sanitarias en cada caso.
El invierno avanza y Canarias lo está notando. La gripe sube, el nivel 2 asoma y la presión asistencial ya ha obligado a mover piezas. La buena noticia es que el sistema todavía se mantiene en escenario de riesgo bajo. La mala: el margen se estrecha, y basta una semana de acelerón para que Canarias tenga que activar más recursos de forma sostenida.