Los astrónomos han identificado un objeto brillante y enigmático gracias al telescopio espacial James Webb (JWST) que podría cambiar nuestra comprensión del universo primitivo. Bautizado como Capotauro, este cuerpo podría ser una galaxia que surgió apenas 100 millones de años después del Big Bang, lo que la convertiría en la galaxia más antigua conocida hasta la fecha. Sin embargo, un segundo escenario plantea que podría tratarse de una enana marrón extremadamente fría, situada en los límites externos de la Vía Láctea.
El hallazgo, realizado por un equipo internacional de astrónomos liderado por Giovanni Gandolfi, del Instituto Nacional de Astrofísica de Italia, se publicó recientemente en el repositorio científico arXiv y aún está pendiente de revisión por pares.
“Capotauro, sea lo que sea, parece realmente interesante y prometedor”, afirmó Gandolfi.
Un hallazgo que desconcierta a los astrónomos
Capotauro fue detectado inicialmente durante una investigación del equipo de Gandolfi destinada a identificar galaxias extremadamente antiguas mediante el telescopio espacial James Webb, el instrumento más potente jamás construido para estudiar el cosmos. Sin embargo, la información inicial era insuficiente para determinar si se trataba de una galaxia distante o de un objeto perteneciente a nuestra propia galaxia.
La situación cambió en marzo, cuando el JWST publicó nuevos datos sobre Capotauro, proporcionando lo que Gandolfi comparó con una “huella dactilar parcial”. Esto permitió reducir las posibles interpretaciones del objeto y centrarse en cuatro hipótesis principales: una galaxia primitiva, una galaxia joven inusual, un exoplaneta aislado o una enana marrón extremadamente fría.
Para avanzar en la identificación, los astrónomos analizaron las imágenes obtenidas por la cámara de infrarrojo cercano NIRCam, parte del estudio CEERS (Cosmic Evolution Early Release Science), que explora la evolución temprana del universo. Capotauro solo fue visible en las dos longitudes de onda más largas detectadas por la cámara, un hecho inusual que ya despertó la curiosidad del equipo.
Además, el espectrógrafo NIRSpec del telescopio permitió medir de forma más precisa la temperatura y el brillo del objeto. Combinando ambos conjuntos de datos, los investigadores construyeron modelos detallados para comparar los escenarios posibles.
Una galaxia del amanecer cósmico o una estrella fallida
Los resultados del análisis no fueron concluyentes, pero dejaron dos opciones principales: una galaxia primitiva gigantesca o una enana marrón extremadamente fría.
Si la primera hipótesis es correcta, los astrónomos habrían encontrado una galaxia que se formó apenas 100 millones de años después del Big Bang, es decir, unos 13.600 millones de años atrás. Esto retrasaría el origen de las galaxias conocidas en 200 millones de años y modificaría las teorías actuales sobre la formación de las primeras estructuras cósmicas. Los cálculos sugieren que Capotauro tendría más de mil millones de masas solares, algo sorprendente para una galaxia tan temprana.

La segunda posibilidad es igualmente fascinante. Si Capotauro fuera una enana marrón, sería la más fría y lejana jamás observada, con una temperatura superficial de apenas 27 grados Celsius (80 ºF). Estaría situada a más de siete años luz de distancia y sería un testimonio viviente de las primeras etapas de la formación de la Vía Láctea.
Gandolfi considera que ambas hipótesis son “muy emocionantes” porque desafían lo que los astrónomos creían saber sobre la evolución galáctica. “Sea una galaxia primitiva o una estrella fallida, en ambos casos estamos ante algo que empuja los límites de nuestro conocimiento”, explicó el investigador.
El astrofísico Muhammad Latif, de la Universidad de los Emiratos Árabes Unidos, quien no participó en el estudio, calificó el hallazgo como “uno de los descubrimientos más desconcertantes” realizados por el James Webb hasta la fecha. “Es un objeto muy intrigante, porque, sin importar cómo se interprete, lleva al límite lo que entendemos sobre el universo”, declaró.
Los astrónomos coinciden en que se necesita información más precisa sobre la luz emitida por Capotauro para determinar su verdadera naturaleza. Por ello, el equipo ha solicitado más tiempo de observación al JWST y planea analizar otras regiones del cielo en busca de objetos similares.
El telescopio espacial James Webb ha revolucionado la astronomía desde su lanzamiento, permitiendo observar el universo en sus primeras etapas con una claridad sin precedentes. Si los nuevos datos confirman que Capotauro es una galaxia primigenia, sería una de las piezas más importantes para entender cómo nacieron las primeras estrellas y cómo evolucionaron las galaxias que hoy conforman el cosmos.
Hasta que lleguen nuevas observaciones, Capotauro seguirá siendo un enigma para los astrónomos: una posible ventana al universo más antiguo o una reliquia fría a las afueras de nuestra propia galaxia.