Rompe el cristal de una guagua en Canarias tras exigir bajar en movimiento y no parar el chofer
Un pasajero de más de 70 años fue detenido en Canarias después de fracturar una puerta delantera con un martillo de emergencia cuando el conductor le indicó que debía esperar a la siguiente parada.
Los martillos rojos que cuelgan junto a las ventanillas de cualquier guagua de Canarias tienen una función muy concreta y muy documentada: romper el cristal cuando el vehículo ha volcado, se está inundando o arde y las puertas no abren. No están ahí para acortar un trayecto. Ese matiz, que parecería evidente, es el que separa un incidente cotidiano de transporte público de una detención por presunto delito, y es exactamente el que se saltó el pasado sábado un hombre de más de 70 años a bordo de la línea 12, en Las Palmas de Gran Canaria.
El resultado fue una luna delantera destrozada, una veintena de pasajeros con el susto en el cuerpo, un servicio interrumpido en plena vía pública y una detención practicada por la Policía Local, que difundió los hechos este lunes junto a la imagen del martillo empleado. Uno de esos episodios que en Canarias se comentan durante una semana entera en cada parada.
La versión de la Policía Local sobre lo ocurrido en una guagua de Canarias
Según el relato facilitado por la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria, los hechos se produjeron hacia las 20.30 horas, cuando el vehículo circulaba por la calle Paseo Blas Cabrera Felipe transportando a alrededor de veinte personas. El hombre exigió bajarse de forma inmediata y el conductor le indicó lo que indicaría cualquier chófer de guagua en Canarias: que debía esperar hasta la siguiente parada.
La respuesta, siempre según la versión policial, fue desproporcionada. El pasajero reaccionó violentamente, cogió uno de los martillos dispuestos para emergencias y fracturó una de las lunas delanteras mientras intentaba bajarse del vehículo en movimiento. Durante el episodio profirió insultos y gritos que generaron una tensión evidente entre el resto del pasaje, y el servicio quedó detenido en ese mismo punto.
Hasta el lugar se desplazaron agentes de la Policía Local, que procedieron a la detención del sujeto por presuntamente poner en riesgo la seguridad vial y alterar el orden público. Como en cualquier detención practicada en Canarias o en el resto del Estado, rige la presunción de inocencia hasta que un juzgado determine lo contrario.
El martillo de emergencia de una guagua de Canarias está pensado para un vuelco, un incendio o una inmersión, no para adelantar una bajada. Usarlo fuera de esos supuestos convierte un elemento de seguridad en el origen del accidente que estaba destinado a evitar.
La línea 12, la espera real y la seguridad en las guaguas de Canarias
Conviene situar el escenario, porque aporta contexto sobre la magnitud de la espera que desencadenó todo. La línea 12 de Guaguas Municipales es una línea troncal que une el Cono Sur con el Puerto y que, según la propia empresa municipal, dispone de una de las mejores frecuencias de la red, con un paso de entre ocho y nueve minutos. El Paseo Blas Cabrera Felipe, además, cuenta con varias paradas de esa misma línea, entre ellas las situadas a la altura de la iglesia de Santa Clara y del aparcamiento del hospital Materno Insular.
La otra cuestión no es de comodidad sino de seguridad, y explica por qué ningún conductor de guagua en Canarias abre puertas fuera de parada. Un vehículo urbano de gran tonelaje circulando por vía abierta no permite un descenso seguro, ni para quien salta ni para el tráfico que circula alrededor. A eso se suma el riesgo derivado de un cristal delantero reventado en marcha, con fragmentos dentro del habitáculo y con la visibilidad del conductor comprometida en plena circulación.