En distintos momentos de la historia de la Iglesia Católica, han surgido comunidades que responden a contextos específicos y necesidades concretas. Los Peregrinos de la Eucaristía son una de esas expresiones. Esta familia de Vida Consagrada está conformada por consagrados, consagradas, sacerdotes y laicos que comparten un estilo de vida centrado en el misterio de la Eucaristía.
Su origen se sitúa en Colombia, dentro del marco del Año de la Eucaristía proclamado por el papa Benedicto XVI. Con el tiempo, su labor se ha extendido a países como Uruguay, México y España, donde desarrollan actividades pastorales y sociales vinculadas a su carisma.

Los Peregrinos de la Eucaristía: presencia, carisma y misión
Desde su fundación, los Peregrinos de la Eucaristía se han definido como una familia en el sentido amplio del término: una comunidad integrada por consagrados y laicos que, desde distintos estados de vida, participan de una misma espiritualidad. Tras su fundación en Uruguay, su actividad se amplió a Colombia, y más adelante a España, estableciéndose únicamente en la diócesis de Pamplona y Tudela con el acompañamiento del entonces Arzobispo Don Francisco Pérez González, hoy en día ya obispo emérito.
Su presencia se ha consolidado en otras regiones españolas como Sevilla, Getafe y Vitoria. En esta última, se ubican en el santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz, donde han revitalizado el monasterio imprimiendo en cada una de sus actividades el toque de su especial acogida, recibiendo a sus visitantes con cantos y mucha alegría, en el Restaurante del Santuario llamado Amaren Etxea (“La casa de la Madre”). Allí, además del servicio gastronómico, ofrecen un servicio muy original creando un ambiente familiar fantástico que hace que los que lo visitan quieran regresar.
En países como Colombia y México, también desarrollan tareas pastorales y de apoyo en comunidades vulnerables, combinando el anuncio de la fe con iniciativas orientadas al desarrollo integral. Algunas de sus acciones evangelizadoras buscan dar a conocer a las personas el amor de Dios, concretado para ellas en la Eucaristía. Para ello, organizan actividades como Faros en las tinieblas, donde ofrecen breves mensajes en espacios públicos que invitan al encuentro con ese Dios que es para todos.
El hábito de los miembros de esta comunidad —inspirado en estilos franciscanos— varía según el día: los jueves y domingos visten de blanco, en referencia a la Eucaristía. Este elemento, junto con otros signos visibles, forma parte de su identidad.

Los fundadores de los Peregrinos de la Eucaristía: formación y trayectoria
La comunidad de los Peregrinos de la Eucaristía fue iniciada por dos colombianos en el año 2005: el padre Francesco María de la Santísima Trinidad y la madre Amada Clara de los Sagrados Corazones de Jesús y María. Ambos han desarrollado una trayectoria que combina el ámbito académico con la vida consagrada, participando en distintas iniciativas pastorales antes de constituirse en una familia de Vida Consagrada.
El padre Francesco nació en Quibdó en 1971 y es el quinto de seis hermanos. Realizó sus estudios de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad La Gran Colombia, en Bogotá, y más tarde cursó teología en instituciones como la Universidad San Buenaventura (Bogotá), la Universidad San Vicente Ferrer (Valencia), la Universidad de Navarra (España) y la Facultad de Teología Mariano Soler (Montevideo), donde profundizó en materias como teología moral, espiritual y dogmática.
Por su parte, la madre Amada Clara nació en Bogotá en 1974. Es la mayor y única mujer entre tres hermanos. Estudió en el Colegio Lorencita Villegas de Santos y obtuvo su título en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Libre de Bogotá. Su trayectoria personal y académica se ha vinculado estrechamente al trabajo comunitario, así como al acompañamiento de personas y familias desde una perspectiva de fe.
Ambos fundadores han expresado que la comunidad de los Peregrinos de la Eucaristía nace como una propuesta orientada a fortalecer el valor de la familia dentro de la vida eclesial. El carisma que los guía se presenta como una forma de vivir la fe desde la comunión y la disponibilidad al servicio, integrando diferentes vocaciones en un mismo proyecto espiritual.
En sus palabras, la condición de “peregrinos” hace referencia a la naturaleza transitoria de la vida en este mundo y a la idea de estar en camino hacia un destino común. Esta visión ha influido no solo en su estilo de vida, sino también en la forma en que se movilizan: desde medios rurales en Colombia o México, hasta entornos urbanos en Uruguay o España, adaptándose a las circunstancias de cada lugar.