El nuevo escenario forzado por el Coronavirus ha dado un vuelco al mundo empresarial beneficiando al comercio de barrio.

La pandemia del Coronavirus ha dado un vuelco a la relación entre el tipo de empresas y los clientes, muchos clientes han recuperado hábitos y volcado su confianza en el pequeño comercio de barrio, un retorno a los pequeños establecimientos como fruterías, farmacias, carnicerías, mercerías, droguerías o las clásicas ferreterías, comercios claves para cubrir las necesidades.

Cuando llegaron las restricciones provocadas por el Coronavirus y no se podría salir de casa los clientes acudían con recelo a los supermercados o grandes superficies, sin embargo, buscaban al pequeño comercio de proximidad con anhelo. Durante los meses de marzo, abril y mayo las pequeñas tiendas y establecimientos que han podido permanecer abiertas han reforzado sus ventas y su papel clave frente a situaciones extremas dando soluciones a millones de españoles.

Un nuevo horizonte para el comercio minorista

La seguridad, los precios, la cercanía y la calidad del servicio que ofrece el pequeño comercio han hecho que los ciudadanos vuelvan a experimentar los beneficios de las tiendas de barrio. Más allá de la tienda de proximidad existe una oferta combinada por parte del pequeño comercio que ha manifestado todo su potencial en el contexto de la pandemia, se trata de la tienda on-line de proximidad, básicamente es el comercio tradicional de barrio con una tienda on-line a disposición de los clientes y con una amplia oferta de productos de mercería, ferretería, droguería o pinturas. Gracias a los nuevos algoritmos de Google y a las búsquedas por geolocalización a través de los dispositivos digitales se ha potenciado la venta de proximidad por zona dando pie a los pequeños comercios tradicionales con tiendas on-line, una singularidad que combina las ventajas del comercio de cercanía y la calidad del servicio a disposición de millones de clientes.

No se puede negar que los pequeños comercios contribuyen a la vida de los barrios y repercuten en beneficio de la comunidad en todos los sentidos, no solo por la calidad de vida social sino en relación a un impacto económico más sostenible, por ello, que cada vez más los ciudadanos toman conciencia del poder de sus decisiones de compra y del impacto que tienen en el entorno.

Las comercios de barrios con tiendas on-line han experimentado fuertes ventas gracias a internet y han favorecido a la vida social en el centros urbanos y sus barrios. Además, muchos comercios han ofrecido entregas a domicilio de forma gratuita o a costes reducidos para facilitar la compra de productos, un servicio que los clientes ha valorado muy positivamente.

En términos generales, la digitalización es aún una asignatura pendiente en el comercio de proximidad pero ya existen claros ejemplos en este sentido, de hecho, la creciente implementación de recursos digitales como WhatsApp o las redes sociales han potenciado la conexión con los clientes. La realidad es que la situación generada por la pandemia ha recuperado gran parte de la cercanía y la relación estrecha entre el pequeño comercio y los clientes, una simbiosis más propia de otras décadas que ha sido muy bien recibida por el pequeño comercio.

Volver a la normalidad

A pesar de estos datos positivos, la mayoría de los pequeños empresarios desean que la situación actual provocada por el Coronavirus acabe cuanto antes, consideran que lo más importante es la salud de las personas y el bienestar de los trabajadores y familias, la vuelta a la normalidad laboral y social es un deseo añorado por todas las partes.