El IGN ha confirmado que la actividad sismovolcánica detectada bajo la isla de Tenerife continúa activa, aunque con una intensidad menor que la registrada durante los días anteriores. El fenómeno comenzó a observarse a finales de febrero de 2026 y desde entonces permanece bajo seguimiento permanente por parte de los científicos.
Según el último informe emitido por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), entre los días 13 y 16 de marzo se han detectado decenas de eventos sísmicos y señales de baja frecuencia en la zona de Las Cañadas del Teide, uno de los puntos clave del sistema volcánico de la isla.
El sistema automático de vigilancia volcánica ha registrado un total de 84 eventos durante ese periodo. De ellos, los analistas han logrado localizar con precisión 59 terremotos mediante el análisis de los datos recogidos por la red de sensores instalada en Tenerife.
Las magnitudes registradas han sido bajas. Todos los movimientos sísmicos detectados se sitúan por debajo de 1,8 mbLg, lo que indica que se trata de microseísmos que no han sido percibidos por la población.
El IGN detecta pulsos de actividad sísmica bajo el Teide
El informe científico señala que la actividad más destacada se concentró en dos intervalos concretos durante el fin de semana. El primero se produjo durante la madrugada del sábado 14 de marzo, cuando se registró un pulso de actividad sísmica entre la 1:30 y las 5:30 horas.
Posteriormente, el domingo 15 de marzo se detectó un segundo episodio de eventos de baja frecuencia que tuvo lugar entre las 7:30 y las 10:30 horas.
Este tipo de señales sísmicas, conocidas como eventos híbridos o de baja frecuencia, suelen estar relacionadas con procesos internos del sistema volcánico. En muchos casos están vinculadas al movimiento de fluidos o gases en el interior del edificio volcánico.
Los terremotos localizados durante estos días se han situado a profundidades que oscilan entre los 8 y los 21 kilómetros bajo el nivel del mar. Estas cifras coinciden con las profundidades observadas en episodios anteriores de actividad volcánica en la isla.
El informe destaca además que no se han detectado enjambres sísmicos ni patrones repetitivos que indiquen una evolución rápida del fenómeno. Tampoco se han observado señales con una periodicidad temporal clara.
Los científicos descartan riesgo de erupción a corto plazo
A pesar de la presencia de estos eventos sísmicos, los especialistas del IGN insisten en que la situación no indica un aumento del riesgo volcánico en la isla.
Los expertos han sido claros en su evaluación: la actividad sísmica detectada no apunta a una erupción a corto ni a medio plazo. Este tipo de fenómenos forma parte de la actividad volcánica natural que periódicamente se registra bajo Tenerife.
El sistema volcánico del Teide según el IGN es uno de los más vigilados de Europa debido a su historial eruptivo y a la densidad de población que vive en la isla. Por este motivo, el seguimiento científico se realiza de forma constante.
El IGN dispone en Tenerife de una amplia red de vigilancia compuesta por más de cien estaciones e instrumentos de medición distribuidos por toda la isla.
Esta infraestructura permite monitorizar en tiempo real diferentes parámetros clave del sistema volcánico, entre ellos la sismicidad, la deformación del terreno y la composición de los gases volcánicos.
Gracias a esta red de sensores, los científicos pueden detectar cualquier cambio significativo en la actividad volcánica con gran precisión. Los datos recogidos se analizan de forma continua para identificar posibles señales que indiquen una evolución del sistema.
Los especialistas del IGN recuerdan que la actividad volcánica en Canarias forma parte de la dinámica geológica del archipiélago. Episodios de sismicidad de baja magnitud como los detectados estos días son relativamente habituales y, en la mayoría de los casos, no desembocan en procesos eruptivos.
Mientras tanto, el sistema de vigilancia volcánica continúa activo las 24 horas del día para seguir evaluando la evolución de la actividad bajo la isla de Tenerife.