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sábado, 8 de agosto de 2026 · 16:11 · Canarias
Vulcanología

El Teide hace millones de años pasaba de los 4.500 metros: el colapso que creó Las Cañadas

El Teide mide 7.500 metros y solo ves 3.715: el volcán que esconde más de la mitad bajo el mar

El Teide en Canarias
El Teide en Canarias · Agencias

Todo el mundo conoce la cifra de El Teide: 3.715 metros, el punto más alto de España. Lo que casi nadie tiene presente es que esa cifra no mide el volcán. Mide únicamente el trozo que asoma por encima del agua. Si se vaciara el Atlántico y se pudiera contemplar el Teide completo, desde su base real en el lecho oceánico hasta la cima, la montaña alcanzaría los 7.500 metros.

Dicho de otro modo: lo que se ve desde la costa de Tenerife es menos de la mitad de la montaña. La otra mitad, más de tres kilómetros y medio de estructura volcánica, está sumergida y sostiene todo lo demás. Con esa medida, el Teide es el tercer volcán más alto del planeta desde su base, superado únicamente por el Mauna Kea y el Mauna Loa, ambos en Hawái.

Por qué el Teide compite con los gigantes de Hawái y no con el Everest

La comparación exige una precisión que suele perderse. Existen dos formas distintas de medir una montaña y dan resultados muy diferentes. Una es la altitud, es decir, la elevación sobre el nivel del mar, y en ese ranking mandan las cordilleras continentales. La otra es la altura desde la base, que mide la estructura completa desde donde empieza a levantarse, y ahí los volcanes oceánicos son imbatibles.

El motivo es geológico. Un volcán insular como el Teide se construye acumulando materiales sobre el fondo marino, capa sobre capa, hasta romper la superficie y seguir creciendo. Cuando la montaña emerge, la mayor parte del trabajo ya está hecha bajo el agua. Por eso Hawái y Canarias aparecen juntas en esa clasificación: son dos archipiélagos volcánicos donde ocurre exactamente el mismo proceso.

Ese mismo cálculo arrastra otro récord poco divulgado. La altura del Teide convierte a Tenerife en la décima isla más alta del mundo, un puesto que la sitúa en una liga muy exclusiva para una isla de sus dimensiones.

Y hay más superlativos verificables. El Teide es la mayor elevación de cualquier tierra emergida del océano Atlántico y el punto culminante de cualquier isla africana, ya que el archipiélago se asienta sobre la placa africana. No es una montaña alta con vistas al mar: es una montaña alta hecha por el mar.

Un volcán insular no empieza en la playa. Empieza en el fondo del océano, y cuando asoma por la superficie ya lleva miles de metros construidos. Esa es la razón por la que el Teide compite con Hawái y no con los Pirineos.

Los tres metros que perdió el Teide y el colapso que lo formó

Aquí llega el detalle que genera discusiones incluso entre tinerfeños. Durante décadas, la altura que aparecía en libros, folletos y carteles era de 3.718 metros, cifra calculada en los años setenta. Sin embargo, mediciones más recientes del Instituto Geográfico Nacional (IGN) establecen la altitud oficial en 3.715 metros.

No es que la montaña haya menguado. Es que las técnicas de medición han cambiado, y con instrumentación moderna el resultado se ajusta. Ambas cifras siguen circulando en paralelo, incluso en publicaciones institucionales, así que si alguien discute el dato, la respuesta correcta es la del IGN. La medida de los 7.500 metros desde el lecho oceánico, en cambio, se mantiene estable en todas las fuentes.

El origen del volcán actual es relativamente reciente en términos geológicos. El complejo Teide-Pico Viejo, un gran estratovolcán, se formó hace en torno a 200.000 años, y su nacimiento está ligado a un episodio catastrófico: el deslizamiento de un edificio volcánico anterior todavía mayor. Ese colapso dejó la enorme depresión que hoy conocemos como Las Cañadas, una caldera de entre 12 y 20 kilómetros de diámetro dentro de la cual se levanta la montaña actual. Junto a ella, Pico Viejo alcanza los 3.135 metros, y ambos son las dos únicas cumbres de Canarias que superan los 3.000.

Sobre la actividad conviene ser preciso, porque es donde más se mezclan versiones. La última erupción del propio cono del Teide, correspondiente a las lavas negras que lo cubren, ha sido datada entre los siglos VII y X. El volcán se considera dormido, no extinto, y de su cráter principal siguen emitiéndose fumarolas, la señal visible de que el sistema conserva calor bajo la superficie. Otras erupciones históricas de Tenerife, como la de 1909, se produjeron en otros puntos de la isla y no en la cima.

El entorno recibió el reconocimiento internacional el 28 de junio de 2007, cuando la Unesco inscribió el Parque Nacional del Teide en la lista del Patrimonio de la Humanidad. El espacio, protegido como parque nacional desde 1954, ocupa 18.990 hectáreas y es uno de los más visitados de Europa.

Queda una última perspectiva que ayuda a dimensionar el conjunto. Quien sube en el teleférico hasta La Rambleta, a 3.555 metros, y camina el último tramo hasta el cráter, está de pie sobre la punta de una estructura que arranca kilómetros por debajo del mar. El Teide no es una montaña sobre una isla. La isla es lo que sobresale de la montaña.

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