La AEMET avisa de que el alisio pierde fuerza en Canarias y por ahí entran las borrascas
El viento que protege Canarias afloja ahora, y esa es la única puerta por la que entra la lluvia
Hay un viento que lleva meses protegiendo Canarias del calor y que ahora empieza a aflojar. Se llama alisio, sopla del nordeste de forma casi permanente y es el responsable de que el archipiélago de Canarias tenga uno de los climas más suaves del mundo pese a estar a la latitud del Sáhara. Pero su retirada estacional tiene una consecuencia que mucha gente desconoce: es la única puerta por la que entra la lluvia.
El calendario es bastante preciso según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Los alisios alcanzan su máxima expresión entre abril y septiembre, cuando el anticiclón de las Azores se intensifica y estabiliza. A partir de octubre siguen presentes, pero con menor intensidad y mucha menos regularidad. Esa es la ventana, y acaba de abrirse.
Por qué el alisio decide cuánto llueve en Canarias
Todo depende de una pieza situada a cientos de kilómetros: el anticiclón de las Azores. De él parten los alisios y su posición determina la intensidad con la que soplan. En verano, el anticiclón se fortalece y los empuja con constancia; en otoño e invierno baja de latitud y se debilita.
Y ahí está la clave. Cuando ese centro de altas presiones desciende, deja de funcionar como escudo y permite la entrada de las borrascas del frente polar, propias de las zonas templadas, que ocasionan tiempo lluvioso e inestable en las islas. Mientras el alisio sopla fuerte, esas borrascas pasan de largo por el norte.
Hay un segundo tipo de perturbación que solo aparece en esta época: las borrascas tropicales, que llegan desde el sur y el oeste. Generalizan las lluvias incluso en las vertientes meridionales y pueden dejar grandes nevadas en el Teide y el Roque de los Muchachos. Pero algunos años no se produce ninguna.
Esa frase encierra el dilema del año hidrológico en Canarias. No es que llueva poco: es que todo depende de un puñado de episodios concentrados en apenas cuatro o cinco meses. Si la ventana se cierra sin que entre nada, el archipiélago encadena un año seco con independencia de lo que haga el resto del tiempo.
Lo que el alisio hace el resto del año en Canarias
Conviene entender qué se pierde cuando afloja. Los alisios recorren el Atlántico a unos veinte kilómetros por hora y adquieren por el camino el frescor y la humedad del mar. Llegan al archipiélago en dos capas superpuestas: una inferior húmeda y fresca, y otra superior cálida y seca.
El choque entre ambas genera la inversión térmica y, con ella, el mar de nubes que se estanca en las medianías del norte. Esa alfombra blanca aporta una humedad ambiental constante y un volumen de agua considerable, y es la razón de que esa franja sea históricamente la zona agrícola por excelencia de las islas.
Su efecto sobre el termómetro es igual de determinante. Con los alisios soplando, las costas del norte se mantienen entre 22 y 28 grados mientras el interior peninsular supera los 40. Sin ellos, Canarias tendría el clima que le correspondería por latitud, que es el del desierto que tiene enfrente.
Ese es el motivo de que cualquier anomalía en el alisio preocupe tanto. Cuando se debilita fuera de temporada, lo que llega no es lluvia sino aire cálido del este, calima y temperaturas disparadas. Es exactamente lo que ocurrió durante buena parte de septiembre, cuando el archipiélago encadenó avisos por calor en las ocho islas a la vez.
La ventana permanecerá abierta hasta marzo. Lo que entre por ella entre ahora y entonces es lo que decidirá si el año hidrológico de Canarias es bueno o malo. Y, por ahora, la predicción estacional de la AEMET otorga un 40% de probabilidad a que el trimestre resulte más seco de lo normal, frente a solo un 25% de que llueva por encima de la media.