La NASA ha revelado uno de los descubrimientos más intrigantes de los últimos años en Marte: estructuras gigantes y densas ocultas bajo su superficie que podrían indicar que el planeta aún mantiene actividad geológica interna. Los hallazgos, publicados en la revista JGR: Planets, describen anomalías que no solo afectan a la región volcánica de Tharsis Montes, sino también a las llanuras polares del norte, generando un intenso debate entre los científicos.
Según la investigación y el estudio publicado, dirigida por Bart Root de la Universidad Tecnológica de Delft y analizada con datos gravitacionales, la primera anomalía corresponde a una masa subterránea de unos 1.750 kilómetros de ancho situada a 1.100 kilómetros de profundidad. Esta gigantesca estructura se encuentra bajo Tharsis Montes, hogar del Monte Olimpo, el volcán más grande del sistema solar.
NASA y la hipótesis de una columna del manto
Los investigadores, apoyados en datos que la NASA ha ido recopilando durante años, plantean que la masa detectada podría ser una columna del manto marciano que asciende hacia la superficie.
En palabras de los autores: “Esto demuestra que Marte aún podría tener movimientos activos en su interior, creando nuevos cuerpos volcánicos en el futuro”.
De confirmarse, la hipótesis implicaría que Marte, considerado un planeta volcánicamente inactivo, podría albergar en su interior procesos dinámicos que en un futuro geológico cercano reaviven el vulcanismo. La NASA subraya que este tipo de actividad explicaría la elevación de Tharsis Montes respecto al resto de la superficie, como si estuviera siendo empujado desde abajo por esta anomalía masiva.
Este planteamiento desafía la teoría de la isostasia flexural, que establece que cuando algo pesado carga sobre la litosfera, esta debería hundirse. En el caso de Marte, ocurre lo contrario: Tharsis parece estar sostenido por una fuerza ascendente.

El estudio no se limita a Tharsis. Los científicos, con el respaldo de la NASA, identificaron alrededor de 20 estructuras densas bajo las llanuras polares del norte. Estas anomalías, entre 300 y 400 kg/m³ más densas que sus alrededores, permanecen ocultas bajo sedimentos depositados en lo que pudo haber sido un antiguo lecho marino.
Curiosamente, no hay rastros visibles de estas masas en la superficie. “Estas densas estructuras podrían ser de origen volcánico o producto de antiguos impactos”, explicó Root.
Una de ellas incluso tiene la forma de un perro, lo que ha despertado tanto curiosidad científica como anécdotas en la comunidad investigadora.
La NASA compara este fenómeno con las anomalías gravitacionales de la Luna, asociadas con antiguas cuencas de impacto. Sin embargo, la falta de cráteres visibles en Marte complica las interpretaciones, y los expertos reconocen que se necesitan más datos para llegar a conclusiones sólidas.
Para profundizar en estas anomalías, la comunidad científica plantea una misión específica: Gravedad Cuántica Marciana (MaQuls). Basada en la tecnología de misiones que ya mapearon la gravedad de la Luna y la Tierra, esta iniciativa permitiría estudiar con más precisión el subsuelo marciano.
La doctora Lisa Wörner, del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), explicó en el Congreso Científico Europlanet 2024 que MaQuls podría ayudar a descubrir cómo funciona actualmente la convección del manto marciano, así como a detectar depósitos de agua subterránea y analizar procesos atmosféricos dinámicos. La NASA, interesada en avanzar en la exploración de Marte, considera que este tipo de misiones son claves para comprender no solo la historia del planeta, sino también su posible habitabilidad futura.
NASA y el impacto en la visión del Planeta Rojo
Los descubrimientos respaldados por la NASA obligan a replantear conceptos fundamentales de la geología planetaria. Si Marte aún alberga columnas del manto activas, podría reactivar en el futuro procesos volcánicos de gran escala. Este escenario cambia la percepción del Planeta Rojo como un mundo “muerto” desde el punto de vista geológico.
Además, el hallazgo de estructuras densas bajo el polo norte abre la posibilidad de que Marte tenga un pasado más complejo, con mares, impactos masivos y movimientos tectónicos que aún no han sido comprendidos del todo. La NASA insiste en que cada nueva anomalía detectada representa una oportunidad para descifrar la evolución del planeta.
Mientras tanto, la comunidad científica aguarda nuevas misiones que confirmen o descarten estas hipótesis. Si MaQuls llega a Marte en los próximos años, podría ofrecer datos definitivos sobre si el interior del planeta aún late con energía volcánica o si estas anomalías son los restos de un pasado remoto.