La próxima borrasca que llegue a Canarias ya tiene nombre y se llama Adam según la AEMET
La AEMET ya sabe cómo se llamará el próximo temporal que toque Canarias
El próximo gran temporal que alcance el archipiélago de Canarias ya tiene nombre, aunque todavía no exista. Se llamará Adam. Las borrascas 2026-2027 fueron bautizadas antes incluso de formarse, en una lista cerrada y acordada por seis países, y la primera de la serie sigue sin estrenarse tres semanas después del inicio de la temporada.
La campaña arrancó el 1 de septiembre y es la décima desde que la AEMET en Canarias se incorporó a este sistema en 2017. El listado lo consensúa el llamado Grupo Suroeste, que integran los servicios meteorológicos de España, Portugal, Francia, Bélgica, Luxemburgo y Andorra dentro de la red europea EUMETNET. Son 21 nombres alternando masculinos y femeninos: Adam, Bruna, Charles, Diane, Eric, Flora, Gabriel, Heloise, Igor, Julia, Kevin, Lola, Michel, Nathalie, Oscar, Paola, Rafael, Sandra, Thomas, Vera y Walter.
Cuándo se bautizan las borrascas 2026-2027 en Canarias
Aquí está el matiz que explica por qué Adam sigue sin aparecer. No todas las borrascas reciben nombre, ni mucho menos. La AEMET solo bautiza aquellas que puedan producir un gran impacto y obliguen a activar avisos por fenómenos meteorológicos adversos en amplias zonas. En concreto, hacen falta avisos naranjas o rojos por vientos muy fuertes, o bien avisos naranjas o rojos por lluvias o nevadas intensas acompañados de avisos amarillos por viento. En el caso de las danas, que se incorporaron al sistema la temporada pasada, no es necesario que haya avisos de viento.
Esos umbrales no son simbólicos. Un aviso naranja implica peligro importante y posibilidad de daños graves, y uno rojo supone peligro extraordinario con impactos que pueden llegar a ser catastróficos. En España, los niveles naranja y rojo por viento corresponden a rachas que superan los 90, 100 o incluso 110 kilómetros por hora, según la zona meteorológica de que se trate.
Que una borrasca reciba nombre no significa que vaya a afectar a todo el territorio por igual. Puede ser bautizada por sus efectos previstos en Portugal o en Francia y pasar relativamente lejos de otras regiones, incluida Canarias.
Qué significa esto para Canarias
El archipiélago mantiene una relación particular con este sistema. Su posición en el Atlántico subtropical y el dominio casi permanente del alisio hacen que muchas de las borrascas 2026-2027 que se nombren durante el otoño y el invierno pasen por el norte peninsular sin llegar a rozar las islas. Pero cuando una de ellas baja de latitud lo suficiente, el efecto en Canarias se concentra en dos frentes: viento en las vertientes expuestas y fenómenos costeros, con mar de fondo capaz de generar avisos en los litorales norte y oeste.
Por eso conviene leer los avisos y no el nombre. La AEMET en Canarias emite alertas específicas para cada zona del archipiélago, y una borrasca bautizada por lo que vaya a hacer en Galicia puede dejar en las islas únicamente un aumento del oleaje. La utilidad del nombre es de comunicación: permite que todo el mundo identifique de qué episodio se está hablando y facilita después los estudios sobre su evolución y sus consecuencias.
La temporada anterior en Canarias da una idea de lo que puede venir. La campaña 2025-2026 batió el récord con 19 borrascas y danas nombradas, desde la dana Alice, bautizada el 7 de octubre de 2025, hasta Therese, el 16 de marzo de 2026. Solo quedaron sin usar los dos últimos nombres de aquella lista. Si la tendencia se repite, es razonable esperar que buena parte de los 21 nombres actuales acabe empleándose antes de la primavera.
Queda una curiosidad sobre cómo se elige la lista. La AEMET reconoce que intenta, aunque resulte difícil, que los nombres sean pronunciables en todos los idiomas del grupo. Y admite que se sacrificaron algunas letras, como la Q y la U, sencillamente porque hay pocos nombres que empiecen por ellas. Por eso el alfabeto de las borrascas 2026-2027 salta de la P de Paola a la R de Rafael sin escalas.
De momento, Adam sigue esperando. Y en Canarias, después de un septiembre marcado por el calor, la calima y los avisos por altas temperaturas, la atmósfera todavía no ha dado señales de estar preparando nada parecido a un temporal con nombre propio.