Saltar al contenido
lunes, 7 de septiembre de 2026 · 04:28 · Canarias
Leyendas

No son nubes: qué es realmente lo que ve la gente cuando «aparece» San Borondón en Canarias

La hechicera del rey Arturo da nombre al fenómeno que explica la octava isla de Canarias

San Borondón en Canarias
Costa de Canarias · Agencias

Miles de personas en Canarias aseguran haber visto San Borondón. Aparece en cartografía antigua, hay descripciones detalladas de navegantes y existe incluso una fotografía publicada en un periódico nacional. Y sin embargo, la isla no está ahí. Lo interesante no es desmentirla, sino entender qué es exactamente lo que esa gente vio, porque la respuesta es bastante más rara que la propia leyenda.

La explicación popular más repetida, la de que se trata de bancos de nubes o de niebla sobre el mar, se queda muy corta. No explica por qué las descripciones coinciden en detalles concretos, ni por qué los testigos hablan de montañas, valles y perfiles reconocibles en Canarias. La respuesta que maneja la ciencia es otra y tiene nombre propio: fata morgana.

Qué es la fata morgana y por qué convierte a La Palma en una isla nueva en Canarias

Se trata de un espejismo superior, provocado por la refracción de la luz al atravesar capas de aire con densidades muy distintas. Ocurre habitualmente en situaciones de inversión térmica, cuando una masa de aire cálido se sitúa sobre otra más fría, algo especialmente frecuente en el Atlántico canario, donde el agua y el aire pueden presentar temperaturas muy diferentes.

Lo que hace ese fenómeno en Canararias es lo que lo vuelve fascinante. No inventa una imagen de la nada: proyecta, invierte y estira la imagen de la costa real, deformándola hasta hacerla irreconocible y situándola donde no está. Aplicado al archipiélago, significa que la silueta de La Palma o de El Hierro puede aparecer flotando en un punto del horizonte donde no hay nada, alargada, con dos elevaciones en los extremos y un perfil que ningún marino identificaría como una isla conocida.

Dicho de otro modo: lo que veían no era una isla distinta. Era una isla de Canarias disfrazada por la atmósfera.

Esa hipótesis en Canarias resuelve además el aspecto más desconcertante de toda la leyenda. San Borondón era conocida como la Non Trubada, la no hallada, porque ninguna de las expediciones enviadas a buscarla la encontró jamás. Con la fata morgana la explicación es inmediata: el espejismo solo se produce si coinciden unas condiciones muy concretas de temperatura, humedad y luz, y la probabilidad de que esas condiciones se repitieran justo cuando llegaba la expedición, semanas o meses después, era prácticamente nula.

Y hay una tercera pieza que encaja. Algunos testimonios aseguraban no solo haberla visto, sino haber desembarcado en ella. También tiene lectura sencilla: es perfectamente posible que desembarcaran, pero sin saber con exactitud en qué isla lo estaban haciendo, en una época de brújulas imprecisas y cartografía aproximada.

El nombre del fenómeno, por cierto, tiene su propia leyenda. Procede de Morgana Le Fay, la hechicera hermana del rey Arturo, cuya capacidad para crear ilusiones ópticas era tan célebre como la propia isla que hoy ayuda a explicar.

Llamar fata morgana al espejismo no borra la leyenda: la sitúa. En Canarias hay quien sigue mirando al oeste tras una calima marina, cuando el horizonte queda especialmente nítido, y esa costumbre no se ha perdido porque nadie la haya desmentido.

Lo que dice el fondo del mar y las explicaciones que se han caído en Canarias

La comprobación definitiva no está en el cielo sino debajo del agua de Canarias. Las campañas batimétricas y los estudios geológicos han cartografiado con detalle el fondo marino del entorno de Canarias. Se conocen montes submarinos, cordilleras fósiles y conos volcánicos apagados a miles de metros de profundidad. Ninguno reúne las condiciones para haber sido, en tiempos históricos, una isla capaz de aparecer y desaparecer.

Eso ha ido restando peso a la teoría del volcán efímero, la de una isla surgida tras una erupción submarina que después se hundió. Es un fenómeno real y documentado en otros lugares del planeta, pero en las coordenadas atribuidas a San Borondón no hay rastro alguno.

Un dato que ayuda a dimensionar el asunto: en 1590, el ingeniero italiano Leonardo Torriani llegó a describirla con precisión, situándola a unos 550 kilómetros al noroeste de El Hierro y a 220 al suroeste de La Palma, con unas dimensiones de 480 kilómetros de norte a sur y 155 de este a oeste. Con esas medidas, San Borondón habría sido con enorme diferencia la mayor isla del archipiélago, varias veces más grande que Tenerife. Ninguna cartografía moderna, ningún satélite y ninguna sonda ha encontrado nada parecido.

La descripción que repiten las fuentes antiguas es siempre la misma: una isla alargada, con dos grandes montañas en los extremos y un valle frondoso en el centro atravesado por un río. Es, precisamente, el tipo de silueta que un espejismo superior puede generar al estirar y duplicar el perfil de una isla real.

Tampoco fue un caso aislado. Un estudio publicado en 2007 sobre islas fantasma en la cartografía histórica europea documentó más de cincuenta casos entre los siglos XV y XIX, desde la isla de Buss hasta la mítica Thule. La combinación de brújulas inexactas, mapas imprecisos y testimonios subjetivos llenó los océanos de tierras que nunca existieron.

Queda la fotografía. El 10 de agosto de 1958, el diario ABC publicó lo que se presentó como la primera imagen de San Borondón, atribuida a Manuel Rodríguez Quintero, apodado el Cernícalo, que aseguró haberla captado desde un caserío al sur de Tazacorte, en La Palma. Al analizarla se aprecia una capa de bruma sobre la superficie marina, compatible con un espejismo o con una acumulación de nubosidad baja.

En ese mismo municipio existe hoy un Mirador de San Borondón, y la tradición sigue viva. Porque en Canarias la octava isla nunca dependió de que existiera. Sobrevive en el folclore, en la literatura y en la costumbre de mirar al oeste, y esa es, probablemente, la única forma de existencia que necesita.

Boletines exclusivos

Elige los que quieras recibir. Sin spam, baja en un clic.

Canarias

Canarias

Diario Sólo para suscriptores

Lo esencial del archipiélago cada día. Sucesos, política regional, sociedad y cultura canaria.

Opinión

Opinión

Semanal Sólo para suscriptores

Las firmas más relevantes del periódico, en tu correo cada semana.

Mundo

Mundo

Semanal Sólo para suscriptores

Las claves de la actualidad nacional e internacional, contadas desde Canarias.

Viajes

Viajes

Mensual Sólo para suscriptores

Reportajes de viaje, rincones secretos del archipiélago y escapadas premium.

Espacio

Espacio

Mensual Sólo para suscriptores

Ciencia, exploración espacial y los descubrimientos del IAC contados con rigor.