Canarias fue durante años una de las piezas clave en una de las mayores redes de narcotráfico desarticuladas recientemente en España. Casi 60 toneladas de cocaína transportadas por mar abierto desde Sudamérica hasta Europa y una base logística asentada en el archipiélago marcaron el recorrido de la conocida como Operación Sombra Negra, culminada el pasado 26 de enero con 105 detenidos.
La magnitud de la operación se refleja en las cifras: 10.400 kilos de cocaína incautados, 70 vehículos, 150 teléfonos móviles, seis inmuebles, armas de fuego, más de 800.000 euros en efectivo y dos megadrones intervenidos. Todo ello en dos fases desarrolladas en Andalucía y Canarias.
Según el atestado de la Unidad Central de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Comisaría General de Policía Judicial, la organización contaba con una estructura sofisticada y extremadamente cautelosa.
El grupo estaba coordinado por un individuo apodado “Escorpión”, junto a Hassan M.M., ambos subordinados de quien era conocido como “El grande de Dubái”, señalado como líder de la red. La organización utilizaba comunicaciones vía satélite para dificultar el rastreo de sus movimientos.
Canarias como base estratégica en la Operación Sombra Negra
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los investigadores es su particular modus operandi en las actividades ilícitas en la costa de Canarias. Los miembros del grupo mantenían reuniones en cementerios, considerados por ellos lugares discretos y seguros. Entre los puntos utilizados figura el cementerio de El Pedrazo, en el sur de Gran Canaria, cuya ubicación permitía controlar fácilmente los accesos.
Pero la logística no terminaba en tierra. En pleno océano Atlántico se llevaban a cabo complejas maniobras de trasvase de droga entre embarcaciones. La red contaba con una amplia flota de narcolanchas de alta velocidad y embarcaciones de apoyo que partían desde Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura cargadas con combustible.
Estas lanchas abastecían a los barcos nodriza en alta mar, permitiendo recorrer largas distancias sin tocar puerto y reduciendo el riesgo de detección. Según la investigación, el sistema estaba estudiado al milímetro, con encuentros fijados en coordenadas previamente establecidas en medio del océano.
Uno de los episodios más llamativos se produjo en el puerto de Arinaga, en Gran Canaria. Tras la incautación de varias embarcaciones de la red, estas fueron depositadas en el muelle. Sin embargo, la noche del 21 de enero desaparecieron sin que nadie lo advirtiera en el momento. Las semirrígidas fueron sustraídas días después de varios incidentes, evidenciando la capacidad operativa del grupo.
Reuniones en cementerios y trasvases en pleno Atlántico desde Canarias
El atestado sostiene que la organización estaba compuesta por al menos 70 personas, estructuradas en tres niveles diferenciados. El primero se encargaba de la financiación y dirección estratégica. El segundo lo formaban las tripulaciones responsables del transporte marítimo. Y un tercer nivel incluía mecánicos, testaferros, distribuidores y personas dedicadas a vigilar posibles movimientos policiales.
La colaboración, según recoge el documento, era estructurada y continuada en el tiempo, sin interrupciones desde el inicio de su actividad. Este funcionamiento jerarquizado permitió sostener durante años una red que operaba entre Sudamérica, Canarias y la península.
La Operación Sombra Negra supone uno de los mayores golpes al narcotráfico en España en los últimos años. El volumen de droga intervenida y los medios técnicos utilizados por la organización reflejan la dimensión internacional del entramado.
Canarias, por su posición estratégica en el Atlántico, vuelve así a situarse en el foco de las investigaciones contra el tráfico de drogas. Las autoridades subrayan que la presión policial continúa para evitar que el archipiélago sea utilizado como plataforma logística en rutas transoceánicas.
El caso deja al descubierto no solo la capacidad económica y organizativa del grupo, sino también la importancia del trabajo coordinado entre unidades especializadas para desarticular estructuras de esta envergadura.