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lunes, 13 de julio de 2026 · 11:31 · Canarias
Salud

Las fibras microscópicas que acechan en tu hogar: así son los peligros del amianto

Millones de casas antiguas guardan este mineral oculto. Descubre dónde se esconde, cuándo se vuelve letal y qué hacer si lo sospechas.

Fibras microscópicas de amianto ampliadas bajo microscopio mostrando los peligros del amianto en materiales de construcción
El amianto se esconde en tejados, tuberías e aislamientos de viviendas antiguas. Su deterioro libera fibras microscópicas que pueden causar enfermedades graves.

Los peligros del amianto en el hogar permanecen invisibles a simple vista, pero pueden convertirse en una amenaza seria para la salud. Decenas de años después de su prohibición, este mineral sigue presente en miles de viviendas españolas construidas antes de 2002, escondido en tejados, tuberías, aislamientos y placas de fibrocemento. Su verdadero riesgo surge cuando se deteriora o se manipula sin protección.

Durante décadas, el amianto fue considerado un material casi milagroso en la construcción. Era resistente al calor, aislante eficaz y económico. Por eso se incorporó masivamente en tejados, tuberías, paredes, suelos y depósitos de innumerables casas antiguas. Nadie cuestionaba su seguridad, hasta que la ciencia descubrió que sus fibras microscópicas representaban un peligro serio para quien las inhalaba. En 2002, España prohibió el uso y comercialización de materiales que contienen amianto, reconociendo los riesgos significativos que representan para la salud humana. Sin embargo, esa prohibición no eliminó el problema de raíz: la presencia de amianto en edificios antiguos y estructuras existentes sigue siendo un desafío importante en el país.

Cómo el amianto se convierte en un riesgo invisible en el hogar

El amianto está formado por fibras tan pequeñas que no siempre se perciben a simple vista. Cuando el material permanece intacto y en buenas condiciones, las fibras suelen estar atrapadas dentro del propio producto, sin liberarse. El escenario cambia cuando el material empieza a deteriorarse, se rompe o se manipula sin los cuidados necesarios. En ese momento, las fibras microscópicas pueden quedar suspendidas en el aire, listas para ser inhaladas sin que la persona se dé cuenta.

Los peligros del amianto son especialmente latentes durante las reformas del hogar. Cambiar un tejado, retirar una pared, renovar una instalación antigua o hacer mejoras en una vivienda puede convertirse en un momento delicado si no se conoce qué materiales están presentes. El error más común es pensar que solo quitar una pequeña parte no causa problemas, pero esos trabajos aparentemente sencillos pueden liberar fibras al ambiente. Lo que parecía una reparación menor puede convertirse en una exposición innecesaria para quienes viven en la vivienda o para quienes realizan la obra. Nunca se debe intentar retirar el amianto por cuenta propia, ya que esto aumenta significativamente la exposición a sus fibras. Antes de cortar, romper o retirar materiales antiguos, lo recomendable es revisar la situación y buscar asesoramiento profesional.

Los especialistas cuentan con equipos y procedimientos específicos para trabajar con este tipo de materiales de manera segura. Solo empresas inscritas en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo por Amianto) y autorizadas pueden manipular amianto. Estas compañías deben cumplir estrictamente los protocolos de seguridad y gestión de residuos peligrosos establecidos por la normativa vigente.

Enfermedades graves relacionadas con la exposición al amianto

Uno de los aspectos más preocupantes sobre los peligros del amianto es que los problemas de salud asociados pueden aparecer muchos años después de la exposición inicial. No se trata de algo que normalmente cause molestias inmediatas, y esa es una de las razones por las que puede pasar desapercibido durante tanto tiempo. Los síntomas de la asbestosis pueden tardar entre 10 y 20 años en aparecer, mientras que los signos de cánceres relacionados con el amianto pueden demorarse hasta 40 años.

La inhalación prolongada de fibras de amianto puede relacionarse con enfermedades respiratorias graves. Entre ellas destaca la asbestosis, una cicatrización irreversible del pulmón que provoca dificultades respiratorias severas. También están documentados casos de cáncer de pulmón y mesotelioma, una enfermedad poco frecuente pero muy vinculada a este material. El mesotelioma es un cáncer incurable de la capa interior del pecho o de la pared abdominal, cuya incidencia entre la población general es baja, pero los trabajadores del amianto tienen una probabilidad mayor de desarrollarla. El riesgo puede variar según la cantidad de fibras inhaladas, el tiempo de exposición y las condiciones del lugar. Cada situación es diferente, pero todos estos escenarios subrayan la importancia de la prevención activa.

Aunque el riesgo más alto afecta a quienes trabajan frecuentemente con amianto, las personas que viven en casas antiguas no deben entrar en pánico. Lo importante es actuar con precaución si existe sospecha de materiales con amianto. Una inspección temprana y el asesoramiento de profesionales pueden marcar la diferencia entre una vivienda segura y una exposición innecesaria.

Dónde encontrar amianto en una vivienda antigua

Reconocer amianto a simple vista puede ser complicado, ya que muchas veces tiene una apariencia similar a otros materiales de construcción. Por eso, la antigüedad del inmueble y los elementos instalados pueden dar algunas pistas, aunque no sirven como confirmación definitiva. Los lugares donde históricamente se utilizó amianto incluyen placas de fibrocemento en tejados o fachadas, tuberías antiguas, materiales aislantes alrededor de instalaciones, algunos revestimientos y elementos decorativos, así como conductos o piezas de instalaciones antiguas.

El lugar más habitual donde pueden aparecer restos de amianto es en los tejados, especialmente en forma de fibrocemento o uralita, principalmente en años anteriores a las décadas de los 80 y los 90. Las tuberías también pueden presentar restos de amianto, ya que se utilizaba este material para fabricar las que transportaban tanto agua como gas. Los aislamientos en paredes, techos y suelos, aunque permanezcan intactos, pueden suponer un riesgo bajo; pero cualquier daño puede liberar fibras de amianto. Si tienes dudas sobre algún material de tu hogar, lo más recomendable es contactar a un profesional especializado que pueda analizar muestras y evaluar el riesgo real de tu vivienda.

En Aragón, las autoridades han tomado medidas para catalogar y gestionar el amianto presente en instalaciones públicas. La retirada de amianto en Aragón en instalaciones públicas con mayor riesgo deberá estar gestionada antes de 2028, según la normativa vigente. Los municipios están obligados a elaborar un censo de instalaciones y emplazamientos con amianto, incluyendo un calendario que planifique su retirada de forma ordenada y segura.

Para quienes sospechen la presencia de amianto en su hogar, la estrategia más prudente es no manipular nada. En su lugar, es aconsejable hacer un estudio de algunos de los elementos del hogar para, en caso de creer que hay presencia de asbesto, avisar a profesionales que se ocupen de retirarlo. Mantener en buen estado las áreas sospechosas y evitar realizar trabajos de demolición o reparación sin consultar a especialistas es la mejor forma de proteger la salud de la familia. La educación sobre los peligros del amianto y sus riesgos reales es el primer paso hacia una vivienda más segura.

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