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“Quizá cuando Europa acabe de resolver el papeleo muchos de los refugiados ya no estarán vivos”

Bárbara Hendricks ha participado esta semana en unas jornadas en el Parlamento de Canarias. / Andrés Gutiérrez
Bárbara Hendricks ha participado esta semana en unas jornadas en el Parlamento de Canarias. / Andrés Gutiérrez

Considerada una de las sopranos e intérpretes de jazz más reconocidas de los últimos años, la norteamericana Barbara Hendricks (Arkansas, 1948) es además una incansable activista de los derechos humanos, especialmente implicada en el fenómeno de los refugiados. No en vano, Acnur la nombró embajadora vitalicia honoraria y fue la primera embajadora de buena voluntad del organismo de Naciones Unidas. En 1998 fundó la Fundación para la Paz y la Reconciliación, para facilitar la reconciliación en aquellos lugares donde han ocurrido conflictos. Y en el 2000 fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Esta semana participa en el I Encuentro de Parlamentarias Canarias-África, que en Tenerife se ha desarrollado en la Cámara regional. Allí atendió ayer al DIARIO.

-Usted conoce muy de cerca el fenómeno de los refugiados. En Europa estamos asistiendo en la actualidad a una de las crisis migratorias más importantes desde la II Guerra Mundial. ¿Qué le parece la respuesta que está dando la Unión Europea a este fenómeno tan dramático?
“La primera respuesta que se ofreció, la que dieron los ciudadanos de a pie, fue muy positiva, porque vimos cómo la gente estaba deseando ayudar a otras personas que estaban huyendo de situaciones completamente insostenibles, como son las guerras. Luego, en segundo lugar, lo que fue la respuesta de los gobiernos no nos gustó tanto, porque las declaraciones de los políticos solo buscaban el interés propio. Y ninguno reparó en que todos los países de la Unión Europea firmaron la Convención sobre los derechos de los refugiados. Desde Acnur consideramos que no se está dando la respuesta adecuada ni la que sería deseable”.

-¿Por qué cree que Europa no está respondiendo como debería?
“Entendemos que los números asustan, porque se trata de un fenómeno masivo. Sin embargo, la gran mayoría de las personas que han huido de Siria, en torno a un 86%, no están siquiera en Europa, sino en los países colindantes, como Líbano o Turquía. Por eso, los números que vemos aquí en Europa no son nada comparado con la realidad del fenómeno, aunque es la excusa perfecta para las respuestas oficiales que dan algunos gobiernos europeos”.

-De hecho, da la sensación que hay dos europas, al menos en lo que se refiere al tratamiento de los refugiados, ¿no le parece?
“Sin duda. Es un hecho que la Unión Europea no tiene todavía un ministerio o un organismo unificado de Asuntos Exteriores, que pueda integrar de forma justa medidas no sólo para los refugiados, también para los migrantes. No hay ninguna política consolidada que sea justa y nos dé un marco para trabajar con estas personas, sea cual sea su condición o situación. Desde Acnur, el nuevo Alto Comisionado está trabajando en seis etapas para colaborar conjuntamente con la Unión Europea, de tal forma que se pueda garantizar el paso seguro de las personas, mediante un proceso a partir del cual los refugiados pudieran solicitar en sus países de origen este pasaje seguro, antes de caer en las redes de contrabando o trata de personas. Eso nos ayudaría a salvar vidas y ahorrarle sufrimiento a todas estas personas, que huyen de situaciones atroces, de guerra, miseria y desesperación”.

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-La gran mayoría de esas personas, además, son mujeres y niños, que es quizá el colectivo más afectado y el que más secuelas padecerá en el futuro…
“Cierto. De hecho, las mujeres y niños constituyen aproximadamente el 80% de los refugiados en estos momentos, y especialmente para los niños supone un sufrimiento todas esas travesías a bordo de los barcos y las condiciones a las que son sometidos por los traficantes de personas”.

-Y ante toda esta situación, ¿no hay nada que pueda hacer Naciones Unidas, a través de su Comisionado para los Refugiados?
“Acnur lleva 60 años de andadura, a pesar de que su mandato era temporal, solo por tres años, porque se pensó que después de la II Guerra Mundial los problemas se podrían resolver en ese tiempo. Nadie esperaba que la situación evolucionara como lo ha hecho, y ahora son ya 60 millones de personas en el mundo, entre refugiados, desplazados y apátridas. Y fíjese qué curioso, que la primera operación en la que participó Acnur fue con 200.000 húngaros, que estaban huyendo de su país por culpa de la guerra; y ahora es precisamente Hungría uno de los países que ha cerrado sus puertas a los refugiados, lo que demuestra lo corta que es la memoria”.

-Canarias es una comunidad que tiene experiencia en la acogida de migrantes, y ha solicitado en varias ocasiones al Gobierno español la posibilidad de recibir refugiados. También ha planteado la posibilidad de trabajar directamente con Acnur en esta materia, pero siempre se ha encontrado con la negativa del Estado y la excusa de los problemas burocráticos. ¿Qué le parece?
“Creo que es importante recordarle al Gobierno de España que firmó la Convención sobre los refugiados, y que se trata de personas que huyen de la guerra, que están intentando salvar sus vidas. Y no entiendo cómo alguien puede decir a estas personas que se esperen mientras ellos resuelven el papeleo, porque quizá cuando los países resuelvan sus cuestiones burocráticas, muchos de estos refugiados ya no estarán vivos”.

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-También ha habido algunos movimientos sociales en contra de la llegada de los refugiados, porque se cree que distintos grupos terroristas los están utilizando para llegar hasta Europa, donde luego se producen ataques como los de Francia o Bélgica. ¿Entiende ese miedo de la gente?
“Por supuesto. Comprendo que es un problema complejo, porque la población europea y las propias administraciones están acostumbradas a tratar el problema de los refugiados a cuentagotas. Pero ahora, con estas llegadas masivas de personas, es lógico que la integración no sea fácil, porque estamos hablando de culturas, idiomas y costumbres diferentes. Sin embargo, la situación nos obliga a convivir, y estamos convencidos de que las leyes y las constituciones europeas son lo suficientemente fuertes para que esta situación no represente ninguna amenaza. Hay gente que cree que su forma de vida puede sentirse amenazada por la llegada de refugiados, pero mucho peor es no respetar la dignidad y los derechos humanos. Y Europa siempre ha sido una tierra donde todos pueden convivir en paz”.

-Las cifras, como usted dice, asustan, pero después de casi un año desde que se inició la crisis migratoria, un país como España sólo acogerá a 150 refugiados…
“Me parece una broma. Casi es mejor que no diga lo que pienso”.

-Estos dos días se ha analizado el papel de la mujer en la política actual, tomando como referencia la situación que viven muchos países africanos. ¿Qué se necesita para avanzar en materia de igualdad, sobre todo en el ámbito político?
“Especialmente, creo que es fundamental el respeto mutuo y la educación cívica para avanzar en la lucha por la igualdad de género, unas acciones que deben empezar en el hogar con los hijos y las parejas. Yo actualmente vivo en Suecia, donde hay muchas mujeres parlamentarias, y los maridos de esas políticas y, en general, los hombres suecos ayudan mucho a criar a los niños. La importancia de encuentros como este, radica en mostrar que las mujeres son más del 50% de la población, y por ello debe haber representación igualitaria donde se toman las decisiones, porque estas decisiones tienen mucho impacto en las vidas de las mujeres y las de sus hijos”.

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