Barça

Un pensar crítico, poniendo en cuestión los propios prejuicios -no sin antes haberlos desenmascarado, claro-

Un pensar crítico, poniendo en cuestión los propios prejuicios -no sin antes haberlos desenmascarado, claro-. No lo deja ahí Salvador Pániker, hay más. Propone, y bien propuesto está, contradecirse uno a sí mismo, vivir en permanente crisis, tomando decisiones, revolviéndonos, forcejeando, tratando de arrebatar la máscara a las premisas ontológicas fosilizadas en el lenguaje ordinario (aún no lográndolo, en mi caso). Así, o algo así. Teniendo a mano ésta u otras recetas para naufragar lo menos posible, sin más ambición que la de contar cosas -¿acaso hay algo más ambicioso?-. Describiendo, pero mostrándome (escribió Heidegger que la ciencia no piensa, solo describe; creo que debemos describir y pensar, o intentarlo).

Sin más pretensión que la de compartir lo que me llama la atención y, a partir de ahí, brindar una forma de mirar. Con estos ingredientes, rescato la pregunta que me hicieron hace apenas unas horas. ¿De qué eres? Bajo tal generalidad latía una curiosidad emparentada con los partidos; y, ya lanzada, remata y dice que soy crítico con todos, sí, pero con unos más que con otros. ¿De qué soy? De acuerdo, pongamos boca arriba las afinidades. Yo confieso. No hay razón para esconderse. Creo en un modelo de sociedad más que en otro, en una política económica más que en otra, en políticas sociales, actitudes, capacidades, prioridades, solvencias, modelos territoriales y criterios legislativos que encuentro más en algunos partidos que en otros. No soy objetivo, claro que no (¿cómo serlo si estoy vivo?). Por supuesto que tengo afinidades, y que a la pregunta planteada -¿De qué eres?- respondo sin dudarlo. Del Barça; soy del Barça.

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