Durante el pasado día 11 de octubre del pasado 2025 inicié esta serie de colaboraciones en DIARIO DE AVISOS con un comentario que titulé Raycorazón en el que expliqué textualmente -entre otras ideas- que “el santaursulero Rayco García lidera, con mano firme, discreta, efectiva y amable, el cometido de devolvernos la ilusión” y que “el santaursulero, empresario de éxito, es un hombre de nobles sentimientos e impenitente soñador que construirá el CD Tenerife que todos queremos y él labra obsesivamente”.
En aquellas fechas, Rayco había asumido, con gran valentía y determinación, las riendas de un club que -tras la dramática intoxicación del “garridato”, que fue el peor momento- enfrentaba todo tipo de calamidades y una perspectiva agónica.
Hoy, día 9 de mayo de 2026, apenas ocho meses después, tras sortear todo tipo de obstáculos, Raycorazón ha devuelvo la sonrisa, el orgullo y la esperanza al tinerfeñismo. Todo ello quedó claro y manifiesto durante el pasado día 1 de Mayo, fecha muy reciente en la que el Heliodoro y el Pueblo de Tenerife volvieron a disfrutar, con un ascenso histórico, un entusiasmo equiparable a las grandes jornadas de la biografía colectiva de la entidad. Fue un inenarrable chute de tinerfeñismo.
Pero hay detalles de la gestión de Rayco que han podido pasar desapercibidos a los ojos del común y que -muy ilustrativos de su personalidad- hoy quiero referir.
El santaursulero ha dedicado muchas horas al cuidado de la Ciudad Deportiva Javier Pérez, cuyo equipamiento mejoró sustancialmente a cargo de su economía personal. Paralelamente ocupó gran parte de su tiempo en el mimo de la cantera, con una presencia continuada en los partidos de los equipos “B”, “C”, juvenil de División de Honor y resto de las categorías; una señal de preocupación, desvelo y custodia jamás observada, en la figura de un gestor, en la era moderna de nuestra Entidad.
Acompañado por su Consejo, por su notable vicepresidente Ayoze García y con la valentía del DT de la entidad (el gran Álvaro Cervera), Rayco avanzó considerablemente en la ilusión de la tinerfeñización y canarización del club; lo que ha quedado patente en alineaciones a las que se han incorporado y en las que se han asentado grandes valores de la cantera. La presidencia de Felipe Miñambres, jugador emblemático de la Década Prodigiosa -años 90- ha rendido una gran utilidad institucional. Todos ellos llegaron al Club de su mano.
Rayco García es el primer propietario, con mayoría accionarial (superior al 50 por ciento), desde la conversión del club en sociedad anónima deportiva. El santaursulero no solo carece de salario sino que además invirtió una parte de su capital personal en distintas acciones, incluyendo el desembolso de 15 mil euros, por el célebre lío de las camisetas, para evitar la suspensión del partido de Zamora, y, en consecuencia, el desconsuelo y la angustia de los centenares de aficionados blanquiazules allí desplazados.
La insignia de oro y brillantes del Club, otrora reservada a determinadas celebridades, fue impuesta -durante las pasadas Navidades- a destacados trabajadores de la entidad, el jardinero Yoyi, la recepcionista Paloma, la operadora logística Mai y el contable Antonio Sánchez; actos peculiares que prueban su gran sensibilidad social. Tanto como la financiación de la operación del jugador Alassan. O tanto como su dedicatoria del ascenso, en pleno éxtasis de la celebración, al personal no deportivo y de oficinas y a la propia cantera.
Estos detalles, entre otros muchos, son los que definen la personalidad de Raycorazón, el hombre que ya trabaja en el nuevo objetivo: el ascenso y la consolidación de nuestro Club en Primera División.
Lo conozco perfectamente y me precio de haber construido con él una gran amistad inspirada ante el paisaje del amor compartido a nuestro club. Rayco García es el tinerfeño del año. Y tengo razones sobradas para asegurar que Raycorazón es imparable; tanto como, de su mano, nuestro Tenerife.
