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“Había sangre por todas partes y la gente corría en estado de ‘shock”, cuentan los pasajeros

Niels Caignau, un empleado de Swissport, contó a la cadena VRT que se encontraba haciendo un descanso de su jornada laboral cuando de repente escuchó una explosión y vio cómo el humo comenzó a inundarlo todo. “Las ventanas están totalmente destruidas. La gente corría en estado de shock”, relató

Los testimonios que algunos pasajeros presentes en el aeropuerto difundieron a través de redes sociales recogían escenas de pánico y mostraban a cientos de personas en el interior corriendo de un lado a otro. “Hay sangre por todas partes”, aseguraba un periodista de DH consultado por el diario La Libre Belgique. En las imágenes de la televisión belga se veían también importantes destrozos en las zonas afectadas por la detonación, donde los cristales rotos y las pantallas hechas pedazos cubrieron el suelo casi como si se tratase de una alfombra.

Muchos pasajeros optaron por abandonar las instalaciones a pie y se dirigieron caminando hacia la cercana localidad de Zaventem. Las imágenes que ofrecían los medios belgas mostraban una gran columna de humo saliendo del edificio afectado en el aeródromo. Las dos explosiones en este punto se produjeron de manera consecutiva y estuvieron precedidas por disparos de procedencia incierta y por gritos en árabe, de acuerdo con la versión de varios pasajeros. Se cree que la primera detonación se produjo cerca de los mostradores de Brussels Airlines y la segunda cerca de los de American Airlines, situados hacia su lado derecho. Algunos vuelos que se aproximaban al aeropuerto tuvieron que ser desviados al de Lieja, que habitualmente recibe aviones de mercancías, y el otro aeródromo de Bruselas, el de Charleroi, también reforzó su seguridad. Las autoridades locales habilitaron autobuses para trasladar a los afectados al centro de la ciudad y un polideportivo para alojarlos temporalmente.

Niels Caignau, un empleado de Swissport, contó a la cadena VRT que se encontraba haciendo un descanso de su jornada laboral cuando de repente escuchó una explosión y vio cómo el humo comenzó a inundarlo todo. “Las ventanas están totalmente destruidas. La gente corría en estado de shock”, relató.

En shock también se encontraban los pasajeros que quedaron atrapados en los vagones de metro, paralizados tras las explosiones. Gritos y lágrimas se mezclaban mientras desalojaban los trenes, tal y como manifestaron algunos pasajeros en las redes sociales. Entre los pasajeros que se encontraban en el aeropuerto también había españoles, aunque al cierre de esta edición el Gobierno no había confirmado víctimas nacionales. El zaragozano Eneko Igartua, de 25 años, se disponía a tomar un vuelo a Barcelona cuando se produjo el ataque. “Me disponía a embarcar cuando nos evacuaron. No he visto ni he oído nada”, afirmó.

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