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Brasil no afronta un golpe

La "nueva izquierda" latinoamericana surgida en las postrimerías del siglo XX, ha encontrado un nuevo enemigo tras perder respaldo popular como consecuencia de sus desastres económicos, sus políticas represivas, la implantación del pensamiento político único, la supresión de la separación de Poderes, y una corrupción que hasta empañó, como vemos en Brasil, lo bueno realizado

La “nueva izquierda” latinoamericana surgida en las postrimerías del siglo XX, ha encontrado un nuevo enemigo tras perder respaldo popular como consecuencia de sus desastres económicos, sus políticas represivas, la implantación del pensamiento político único, la supresión de la separación de Poderes, y una corrupción que hasta empañó, como vemos en Brasil, lo bueno realizado. Ese nuevo enemigo que a todos ellos está investigando tras recuperarse esa separación de Poderes, y con ella la independencia de la Justicia, lo han bautizado “Partido Judicial” y Golpe de Estado institucional.

Así calificaron a la constitucional destitución del ex presidente paraguayo Lugo, y repiten ahora en Argentina donde se investiga el crecimiento exponencial del patrimonio de los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner mas todos sus allegados; en Venezuela ante similares previsibles acciones judiciales contra líderes chavistas, y a estas horas en una Brasil ante la clara, repugnante y visible corrupción que, aunque el ex presidente Lula da Silva y la actual primera mandataria, Dilma Rousseff sí permitieron a la Justicia carioca investigar, su tolerancia fue y es inadmisible.

En un Estado de Derecho debe primar la presunción de inocencia, pero también que se permita comprobar que no hubo mala fe de parte del gobernante, y que este ejerció con firmeza su poder para impedir que sus colaboradores vaciaran un país, por lo que en Brasil hoy no hay ni Partido Judicial, ni Golpe de Estado como denuncian Cristina Kirchner, Rafael Correa, Nicolás Maduro, Evo Morales, Lula y Rousseff.
Hay como mínimo, ante el hecho evidente de que Lula y Rousseff no supieran controlar, el deseo de una amplia mayoría social , de que con las garantías que conceden leyes y Constitución, los culpables paguen por robar lo que esa sociedad aportara en impuestos, y las riquezas naturales expoliadas descaradamente.
gerardoctkc@gmail.com

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