opinión

Me duele Europa – Por Arancha Méndez Tosco*

Pero también me duele Europa, una Europa con la que no me identifico, de la que no quiero formar parte, una Europa que está dando una respuesta vergonzosa a esta situación

Son muchos los titulares que nos llegan a través de los medios de comunicación sobre lo que está ocurriendo en Siria, Grecia, Turquía, Macedonia… no sólo de la dura realidad que están viviendo las personas refugiadas en su éxodo, sino también sobre la respuesta que estamos dando desde Europa.

Me duelen las personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares sin más. Probablemente yo tendría la misma reacción si me encontrara en esa situación. Pero también me duele Europa, una Europa con la que no me identifico, de la que no quiero formar parte, una Europa que está dando una respuesta vergonzosa a esta situación.

Por este motivo, me preocupa personalmente, y nos preocupa como Cáritas Diocesana de Tenerife, que la UE haya olvidado sus valores, valores fundamentales como la hospitalidad. Ya ni siquiera entro en valorar el incumplimiento de sus obligaciones con los tratados y convenios firmados como, por ejemplo, la Convención de Ginebra o la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Este pacto trata a las personas como moneda de cambio, negociando límites en la acogida, cambiando a unos refugiados por otros como si fueran fichas. Además de responsabilizar de ello a un país como Turquía, que está en el punto de mira por su cumplimiento de los derechos humanos.

Este pacto discrimina a las personas refugiadas procedentes de otros países que no sean Siria, como por ejemplo, Afganistán o Somalia, entre otros. Si no eres de Siria parece que lo tienes más complicado, como si no hubiera conflictos armados en más países o como si no tuvieras también otros motivos para huir de sus hogares.

Las entidades de Acción Social de la Iglesia no han podido quedarse calladas al respecto, como no podía ser de otra manera, y la semana pasada dejaban claro su rechazo este acuerdo.

Hoy me pregunto si este pacto refleja a la sociedad europea. Si los ciudadanos y ciudadanas quieren sentirse parte de esta Europa. Y si no fuera así, y si no nos gustase esta Europa, este acuerdo… ¿qué estamos dispuestos y dispuestas a hacer?

En nuestro caso, desde Cáritas hicimos lo mínimo que podíamos hacer, decir alto y claro #NOalPactoUETurquía porque deshumaniza, porque es discriminatorio, porque se olvida de las personas, de su sufrimiento, se olvida del pasado cuando en Europa necesitábamos la acogida de otros países, y se olvida que igual tenemos parte de responsabilidad en las causas de esta situación.

También decimos que no queremos políticas que estén pendientes de las fronteras sino que estén pendientes de las personas. Queremos una sociedad donde quepamos todos y todas. Creemos que la inmigración no es un problema sino una oportunidad, una oportunidad para crecer como sociedad.
#MigrantesConDerechos

*Coordinadora del Programa de Migraciones de Cáritas Diocesana de Tenerife

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