el charco hondo

La gestión del hastío

Crece el apoyo a quienes están llegando mejor a la burbuja emocional del hastío y el miedo; la inercia penaliza a los demás, incluidos los socialistas, a la condición de restos.

Crece el apoyo a quienes están llegando mejor a la burbuja emocional del hastío y el miedo; la inercia penaliza a los demás, incluidos los socialistas, a la condición de restos. A juicio de Daniel Innerarity la sociedad está penalizando en las encuestas -con la excepción del PP- a quienes huelen a establishment, a siglas que a ojos de muchos simbolizan estancamiento, resignación, más de lo mismo, impotencia para cambiar las cosas -Innerarity, catedrático de Filosofía Política, es de los pocos que escribe y razona útil-. Alude a la gestión política del cólera, a lo que cabría añadir que más exacto sería referirse al cansancio que vino después de la indignación. En la calle se consolida la sensación de que el 26 de junio es la final de la semifinal que se jugó el 20 de diciembre, percepción que premia a los finalistas -PP y Podemos- en detrimento de los socialistas, que pagan haber perdido el papel de alternativa.

Si Orange is the new black los sondeos dicen que el morado es el nuevo rojo. Rajoy e Iglesias han ganado la batalla del voto útil. Han logrado sembrar la idea de que votar al PP es útil para evitar que llegue Podemos y votar a Podemos es útil para impedir que siga el PP; y, para desgracia del resto, lo que no es útil es inútil. El PP apuesta por Podemos, condenándose a que la oposición cool de los socialistas sea sustituida por el tornado que va a suponerles tener a los de Iglesias in vigilando. A menos que cambie la tendencia a los socialistas solo les queda coger la llave de la gobernabilidad -abstenerse para que eche a andar la legislatura- y pasar un par de años pagando el pecado de no haber sabido abanderar y gestionar el hastío.

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