superconfidencial

Me ha pasado más veces

Y de pronto surge lo peor: la duda. Decía Borges que el español habla alto, como quien nunca ha albergado la duda. Pero a mí, por defecto, no por exceso de hablar alto, de vez en vez me asalta una terrible duda

Y de pronto surge lo peor: la duda. Decía Borges que el español habla alto, como quien nunca ha albergado la duda. Pero a mí, por defecto, no por exceso de hablar alto, de vez en vez me asalta una terrible duda: no tengo nada de qué escribir, se me ha secado el pozo que yo tenía, tan lleno de ideas. Y todo es por la puñetera culpa de quienes están manteniendo una campaña electoral ficticia, llena de incongruencias y preñada de mentiras. No dan una. No hacen sino prometer cosas que no podrán cumplir. Algunas veces me siento ante el ordenador y reniego de mí mismo cuando intento escribir de política.

Los periodistas también hemos perdido el favor del público: nos hemos convertido en agitadores, en tertulianos agresivos, en pontífices de la nada. Qué pena, con lo bonita que era esta profesión, casi un sacerdocio en el pasado. La prensa ha caído en sus niveles más bajos, los periodistas son partidistas y partidarios, incluso algunos simpatizan abiertamente con los partidos políticos. Esto antañazo se disimulaba más, al menos. Ahora se hace, en abierto, apología de las ideas, sin ninguna vergüenza. No es extraño, pues, que uno, sentado ante el ordenador, reniegue de esta profesión de mierda y se ponga a divagar, que es lo que nos queda a los que no queremos ser cómplices de las tramas de unos y de otros. Los sociatas hablan de la corrupción del PP. ¿Leen acaso los periódicos? ¿Han visto las caras de Chaves y de Griñán? ¿Seguirán hablando de la corrupción ajena los sociatas? Me ha ocurrido más veces: siento asco de la política y de los políticos. De casi todos.

TE PUEDE INTERESAR