Bastante hice con ir a votar sin ganas, por un problema que tuve de conciencia. Voté por el PP, pero sin convicción. Y me alegré de que ganara Rajoy, pero porque lo había insultado la izquierda, fundamentalmente el inútil de Pedro Sánchez. Ahora, ya cumplido mi deber, que se las arreglen ellos. No sé cómo va a hacer el ganador para formar Gobierno; desde luego, hay fórmulas. Parece mentira que personas que tendrían que ser sensatas, como Sánchez y Rivera, sigan hablando de vetos a un señor que ha logrado ocho millones de votos y 52 escaños más que el que le sigue. Esto no pasa en ninguna parte del mundo, pero ya sabemos que España es diferente. Ya soy mayor, me quedo dormido en la televisión, no sólo por los años y por las pastillas sino por lo que dicen los tertulianos. Había locutores de La Cuatro y La Sexta que, con lo de Podemos, parecía que habían perdido ellos las elecciones. ¿Pero qué le ha pasado a este país que confunde permanentemente los papeles? Los periodistas se creen políticos y los políticos se consideran periodistas. Este es un país de papeles cambiados. Una vez le preguntaron a un profesor de mi amigo Víctor Álamo, psiquiatra: “¿Oiga, es verdad, doctor que todos los psiquiatras se vuelven locos?”. “No”, respondió el galeno, “la verdad es que todos los locos se vuelven psiquiatras”. Ante nosotros, otro periodo difícil para formar Gobierno. Desde luego, será mucho más fácil que tras el 20D, pero tampoco un camino de rosas. Supongo que el PSOE se dará cuenta de que con este líder el partido se liquida en las próximas rebajas de El Corte Inglés. Al que hay que cambiar no es a Rajoy, que ganó; a los que habría que sustituir son a los que perdieron.
Que se las arreglen
Bastante hice con ir a votar sin ganas, por un problema que tuve de conciencia. Voté por el PP, pero sin convicción
