reflexion

¿Hay vida después de la PAU? – Por Juan Pedro Rivero

No lo duden. Este es el tema de estos días. La prueba de acceso a la Universidad. La PAU. Lo que ha tenido a los centros que imparten Bachillerato preocupados durante el curso y a los alumnos obsesionados por superarla

No lo  duden.  Este es el tema de  estos  días. La  prueba de  acceso  a la  Universidad. La PAU. Lo que ha tenido a los centros que imparten Bachillerato preocupados durante el curso y a los alumnos obsesionados por superarla. Poder acceder a la Universidad con una nota que les evite el corte imposibilitador. Superar este obstáculo se convierte en el centro de las preocupaciones de ellos y de los suyos. Y ahí están; en medio de la PAU. Pero hay vida antes y después de la PAU.  Hemos de  tener en  cuenta  algo  que,  con  estas  obsesiones,  puede  perderse de  nuestra conciencia. Ni los  que  aprueban  garantizan  con  ello  una  felicidad  vital, ni los  que suspenden  o no  alcanzan la  nota  deseada se  verán  avocados  irremediablemente  a la infelicidad  existencial  definitiva. No es así.  Ojalá  que  cada  uno  alcance lo  que  desea, pueda  estudiar lo  que le  gusta  y  para lo  que  posee  talento,  y  pueda  tener  una  vida laboral  y  familiar  feliz.  Pero no  olvidemos  que no  todo el  bien  que  necesita  nuestro corazón se alcanza en las actas finales de estos exámenes de acceso a la universidad. Estas  últimas  semanas  nos  han  recordado en los  medios de  comunicación  que “quien no es  buena  persona es  difícil  que  sea un buen  profesional”. El  conocimiento  y la sabiduría  caminan en  paralelo,  pero no  siempre  coinciden  sus  senderos. En los  libros hay mucho, y es fundamental el conocimiento. Pero lo que alivia el ansia y el anhelo de felicidad es la  sabiduría  que  genera el  encuentro  con la  verdad.  Esa  realidad  que se amasa  entre  buenas  personas  que  comparten  todo lo  que  hace  a la  persona  mejor persona. Un esfuerzo compartido por hacer del mundo un espacio común de bien para todos. Esa sabiduría está antes, durante y después de la Universidad. A esa realidad se accede sin exámenes. Va por otro camino. Al final de nuestra vida tendremos otra PAU. Una prueba misericordiosa de acceso al Único lugar pensado para nosotros por el corazón de Dios. Y en ese examen final se nos preguntará  sólo  por el  amor  que  hemos  gastado en el  camino. Si  hemos  sido  buenas personas. Si hemos amado a los demás como nos hemos amado a nosotros mismos. Si hemos  vencido la  globalización de la  indiferencia  mutua. Si  hemos  sido  compasivos  y misericordiosos. Si  hemos  trabajado  por el  bien común. Si  hemos  sido  generosos  y responsables  con el  medio  ambiente  y el  medio  humano  vivido. Si  hemos  sido  sabios. Si hemos acabado siendo sabios.  Y, entonces, descubriremos que hay Vida después de aquella PAU.

[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Juan Pedro Rivero
@juanpedrorivero[/su_note]

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