tribuna

Directivos sin Fronteras – Por Andrés Orozco y David Cova (AED Canarias)

Recientemente se ha celebrado en Madrid el congreso anual de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), fundada por la Asociación Española de Directivos (AED), bajo el sugerente título de Directivos sin Fronteras

Recientemente se ha celebrado en Madrid el congreso anual de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), fundada por la Asociación Española de Directivos (AED), bajo el sugerente título de Directivos sin Fronteras. Como en otras ocasiones, este encuentro ha servido para reunir a un gran número de ejecutivos de las empresas españolas con el fin de analizar y debatir las principales tendencias del mundo actual a las que se tienen que enfrentar. Desde nuestro punto de vista, la calificación de Directivos de Sin Fronteras constituye una definición que puede servir para identificar los perfiles y atributos de un ejecutivo de empresa en el mundo de hoy. Al menos en tres sentidos: en primer lugar, como directivos para un mundo sin fronteras geográficas; en segundo lugar, como directivos sin fronteras en la innovación y el conocimiento y, finalmente, como directivos sin fronteras en su compromiso social.

En efecto, la mejor actitud directiva es la que tiene en cuenta la importancia del binomio innovación-internacionalización y, por otra parte, está siempre muy atenta los factores económicos, sociales o geopolíticos que inciden y determinan su evolución. Desde esta perspectiva, el directivo sin fronteras asume un papel y responsabilidad vitales en la reactivación del tejido empresarial y en el crecimiento de nuestra economía. Un papel que convertirá al directivo en el empresario del siglo XXI.

No cabe duda que, en un mundo globalizado e interdependiente, los directivos de hoy deben ser capaces de superar las barreras de las fronteras geográficas. Las nuevas oportunidades, ya sea en forma de mercados para vender o donde aprovisionarse, o ya sea para adquirir los nuevos avances tecnológicos, deberán buscarse en mercados diferentes a los que hoy conocemos. Superar las barreras de la distancia física o idiomática, exigirá, sin duda, renovar el modo de liderar las empresas con una visión global. Sin duda, las nuevas tecnologías facilitan este proceso permitiendo interactuar con cualquier parte del mundo: sólo se requiere curiosidad y una actitud proactiva. La amplitud de la naturaleza y alcance de los avances científicos exige unos directivos preparados para superar las barreras de las fronteras del conocimiento y no perder el paso de los avances tecnológicos. La evolución acelerada de acontecimientos, modelos y paradigmas que estamos viviendo se refleja en casi todos los ámbitos (científicos, tecnológicos, sociales y empresariales) y ello contribuye a despertar muchas incertidumbres sobre cómo acometer la transición hacia unas economías casi plenamente “digitalizadas” y prevenir sus consecuencias. Por tanto, para superar las fronteras del conocimiento es necesario, además de esfuerzo y espíritu emprendedor, un profundo conocimiento de los entornos y capacidad inteligente de asumir riesgos.

Finalmente, los directivos necesitan abrirse a la sociedad y asumir el compromiso de colaborar en la transformación de la sociedad. Los directivos deben ser “líderes desde el alma” y convertirse en agentes que inciden en la realidad social, evitando el desarrollo y crecimiento de las situaciones de corrupción, injusticia y desigualdad social. Dentro de las empresas, se pide a los directivos que apliquen valores éticos en su gestión. Hacia la sociedad, los directivos deben participar activamente en el proceso de transformación social, poniendo sus capacidades y conocimientos, en la medida de sus posibilidades, al servicio de entidades que trabajan en favor de los que más lo necesitan.

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