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Alfonso Cabello: “Estamos viviendo un relevo generacional en la restauración”

Alfonso Cabello, consejero delegado de la Sociedad de Desarrollo del Ayuntamiento de Santa Cruz, cree que la ciudad asiste en estos momentos a una revitalización del sector de la restauración y de la gastronomía

Alfonso Cabello. / DA
Alfonso Cabello. / DA


Alfonso Cabello
, consejero delegado de la Sociedad de Desarrollo del Ayuntamiento de Santa Cruz, cree que la ciudad asiste en estos momentos a una revitalización del sector de la restauración y de la gastronomía. Pero también aprecia cómo hay un relevo generacional que está permitiendo la entrada de nuevos aires con locales más modernos, diferentes elaboraciones culinarias y variadas que están dinamizando la capital.

-¿Cuáles son los objetivos estratégicos de la Sociedad de Desarrollo de Santa Cruz para fomentar la gastronomía?
“Los principales objetivos son construir una oferta organizada y ordenada de la variedad gastronómica que tiene la capital. Creo que en muchas ocasiones el público tinerfeño, y en particular del área metropolitana, no es consciente de la cantidad de oferta y zonas que tiene Santa Cruz. Queremos posicionarnos en la mente de todos los consumidores como un lugar de referencia para ir a disfrutar, a tomar algo y pasar el rato. También, utilizar la gastronomía como palanca para el comercio y el resto de las actividades de la propia ciudad. En definitiva, generar vida”.

-¿Le parece que Santa Cruz en los últimos años ha entrado en una crisis de la restauración que ahora da la impresión de que comienza a revitalizarse?
“A mí me gusta pensar que hemos estados un poco adormilados. No creo que no hubiera oferta. Por hablar de luces y sombras, pienso que en la capital ha habido una nube oscura que no permitía que la iniciativas brillaran. Ahora se han alineado una serie de factores y esa nube se ha disipado y hay iniciativas como puede ser la de El gusto por el Vino o el entorno de la plaza de San Francisco. Otro lugar es la avenida de Anaga, en la que llevan dos o tres años realizando actividades e invirtiendo y no acababan de despegar. Sin embargo, ahora mismo la gente se ha animado. Me gusta decir que en el tranvía empieza a bajar más gente de la que sube, si se me permite esta referencia en estos términos. Se ha desperezado la ciudad”.

-¿Piensa que el sector de la restauración está preparado para afrontar los nuevos retos que se presentan en el mundo gastronómico; entre otros, nuevos horarios de apertura, servir comidas en función de la llegada de cruceros, etcétera?
“Eso es algo que se está produciendo en estos momentos. Estas nuevas zonas que comentábamos se adaptan a la llegada de cruceros. Ahora mismo los locales del Mercado de Nuestra Señora de África y los de gastronomía situados en la pescadería abren de jueves a domingo y cierran el resto de la semana. Por ejemplo, mi madre, que tiene un bar, no lo entendería muy bien. Ella abre casi todos los días. Sin duda, la oferta tiene que adaptarse a la demanda. En Santa Cruz, que es una capital de provincia, es un área donde trabaja un tercio de los empleados que hay en la Isla. Pienso que en los últimos años estamos viviendo un relevo generacional que ya estaba tocando, un nuevo modelo de negocio. Jubilarse y renovarse. Hay un cambio. En el mercado, Nicomedes tiene al frente del negocio al hijo. En el núcleo de San Andrés hay también un relevo generacional. En Santa Cruz centro hay restaurantes que han pasado una travesía del desierto y ahora vuelven a recuperarse. Otra zona que se está regenerando es el entorno de Méndez Núñez y la Rambla, donde proliferan los negocios con diferentes precios”.

-El Mercado de Nuestra Señora de África es uno de los sitios más visitados de Santa Cruz. ¿Considera que necesita adaptarse a los cambios que se están registrando en la oferta?
“El Mercado es un ejemplo de lo que comentábamos antes. Algunos santacruceros hemos ido desde la niñez al mercado, pero hubo un tramo entre los 25 y los 35 años en que dejé de ser usuario. Era un lugar un poco olvidado que se quedó desligado de la compra del producto por unidades, adquirir quesos de las Islas, frutas y verduras. Se había quedado aislado. Ahora está viviendo una etapa buena. Va a vivir una etapa aún mejor. En el mercado se confrontan en simultáneo dos estilos diferentes de ver el negocio en un sentido amplio. Podemos estar ahora mismo en El Gusto por el Vino, que ofrece una restauración moderna de maridaje, y al lado hay otro puesto donde no hay ginebra premium. Se confrontan estilos y modelos diferentes. Ahora se tendrá que actualizar. A mí me gusta decir que es el público quien lo va a posicionar en este reto. A poco que hacemos algo, a la gente le gusta venir. No es mi área, pero hacemos cosas en el mercado, como fue, entre otras, Plenilunio. A la gente le gusta acercarse a comprar las cosas, las frutas y la verduras”.

-¿Sería posible, por ejemplo, ampliar los horarios los viernes y abrir de noche?
“Creo que el Mercado explora estas vías. Hablamos de más días de apertura en julio, en las fiestas de San Juan, en Plenilunio y, por supuesto, en Navidades. Lo que pasa es que el Mercado, por la composición que tiene, es una comunidad, un colectivo que tiene que encontrar negocio y cabida en los diferentes conceptos que tiene dentro. Es difícil que una frutería encuentre hueco de negocios a las 23.30 de la noche. Creo que hay modelos como pueden ser los cócteles de elaboración. Los negocios de comidas para llevar han encontrado un hueco en horas nocturnas haciendo montaditos y degustaciones de productos con pequeñas raciones. Esa creatividad hay que explotarla. El Mercado es un recurso turístico de primer nivel, de primera magnitud. Y sirve para dinamizar todo un entorno. La primera parada turística de la guagua City Sightseeing es el Mercado. Y desde aquí se comienza una ruta para descubrir Santa Cruz”.

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