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Horizontales y verticales

Como ya nadie se confiesa, lo hago como europeo. Sobre las ruinas de la posguerra se construyó la Europa de hoy. El primer referente, el Plan Marshall de 1948, montado contra el Telón de Acero, para liberalizar el comercio internacional, sacando a Europa de la crisis y del riesgo del comunismo

Como ya nadie se confiesa, lo hago como europeo. Sobre las ruinas de la posguerra se construyó la Europa de hoy. El primer referente, el Plan Marshall de 1948, montado contra el Telón de Acero, para liberalizar el comercio internacional, sacando a Europa de la crisis y del riesgo del comunismo. Dio lugar a la OCDE en el 48, a la OTAN, en el 49, con Estados Unidos y Canadá, y al arranque de la Comunidad, hoy Unión Europea, en el 51, con el Tratado de París. Roma, 57; Bruselas, 67; Maastricht, 92; Ámsterdam, 99; Niza, 2003, y Lisboa, que entró en vigor el 1 de diciembre de 2009. Con 28 Estados, tiene 24 idiomas oficiales, 4,5 millones de kilómetros cuadrados, 500 millones de habitantes y el PIB mayor del mundo, 18,2 billones de dólares. Siendo un agente menor en defensa y en relaciones internacionales.
Lisboa es un cambio sustancial en la forma de Europa. En el Tratado sus Estados miembros renuncian a parte de su soberanía, que asume Europa, con la Unión Aduanera, el mercado único interior, la política marítima de pesca, la política comercial común y los acuerdos internacionales a ellos vinculados. Actúan en el triple plano de competencias exclusivas, compartidas y de apoyo. La frontera que le dio origen, el Telón de Acero, donde se enfrentaron socialdemocracia y comunismo, ya no existe. El Tratado de Lisboa nos coloca ante el doble reto de la globalización y el islamismo, aunque seguimos enredados en los conflictos de la socialdemocracia, y sin respuestas ante los otros. El brexit sí respondió, negando la socialdemocracia ante el fenómeno de la inmigración, afectando con ello al mercado único, a la seguridad y a la defensa común. El lema de la Unión Europea es “Unidos en la Diversidad”, ecuación de compleja solución y que hoy, bajo la razón de “horizontales y verticales”, valoramos en función de cómo se desarrolla la economía global. Son “horizontales” los sistemas poco jerarquizados, no piramidales, que precisan de marcos normativos externos claros, sencillos y baratos. Han internalizado buena parte de la normativa y de los sistemas de control de calidad. Son flexibles, adaptables y se mueven con agilidad entre fronteras. Internet ha cambiado el acceso a la formación y el conocimiento. Fomentan la iniciativa y el emprendimiento. Por el contrario, los sistemas “verticales” son jerarquizados, tienden a desarrollar normas complejas, extensas y siempre interpretables. Cualquier asunto siempre necesita más norma y control, desconfía de la iniciativa privada, que siempre está para engañarle. El acto comunicado no existe, la remisión a la Ley la concede el sistema. Hay que multiplicar los controles.
Entre estas dos pulsiones se desarrolla la situación. Lo “vertical” que ya no existe legalmente y se resiste a adaptarse, y lo “horizontal” que implantó Europa con el Tratado de Lisboa. Se producen acomodaciones a las nuevas leyes, rompiendo su lógico desarrollo, alterando su sencillez, flexibilidad y subiendo costes. Lo estamos viendo en Canarias, con el desarrollo del REF, con la nueva Ley del Suelo, con la Legislación Turística, con el Decreto Vacacional, con las RUP. Europa se ha puesto en “horizontal” para adaptarse a la globalización y nosotros seguimos queriendo ser “verticales”, contra la revolución que se soporta en Internet, el mayor agente del cambio horizontal. Ahora que estamos en vacaciones de agosto, en “posición horizontal” también se descansa y piensa mejor.

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