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Un conductor ebrio muerde al guardia civil que lo detuvo en San Isidro

El ahora detenido, un moldavo de 46 años de edad, circulaba por San Isidro a las ocho de la tarde, invadiendo el sentido contrario y en zigzag

Un conductor que posteriormente dio positivo en un test de alcoholemia golpeó y hasta mordió al guardia civil que, tras detectar su errática conducción, procedió a su detención para evitar males mayores, en información captada a través de fuentes extraoficiales.

Los hechos que nos ocupan tuvieron lugar minutos antes de las ocho de la tarde en una vía de San isidro, dentro del término municipal de Granadilla de Abona, cuando un guardia civil se percató de la presencia en carretera del ahora detenido, un vecino de la localidad de origen moldavo y 46 años de edad, ya que circulaba en zig zag e incluso invadiendo en ocasiones el carril en sentido contrario. En loable actitud dado que se encontraba fuera de servicio e iba con un vehículo particular, el guardia civil no dudó en frenar a dicho conductor, para lo cual se situó en paralelo a su vehículo y le hizo reiteradas señales, tanto acústicas como gestuales, para que se apartase a su derecha.

Aunque el agente era de tráfico, se encontraba fuera de servicio. DA
Aunque el agente era de tráfico, se encontraba fuera de servicio. DA

Evitado el inmediato peligro tanto para el propio afectado como para otros conductores, lo que no imaginaba el guardia es que, mientras esperaba la llegada de una patrulla para la realización del pertinente test de alcoholemia, el moldavo optó inopinadamente por agredirle en claro afán por evadir la acción de la Justicia, propinando al agente de la autoridad un fuerte golpe en el pómulo derecho, así como un mordisco en el antebrazo del mismo lado. Como quiera que no pudo escapar, el hoy arrestado fue conducido a dependencias policiales y ahora se enfrenta a cargos por delitos tales como desobediencia, resistencia y atentado contra la autoridad, así como contra la seguridad vial.

Aunque no ha trascendido el nivel de alcoholemia que se reflejó en el control, baste un dato: al apearse de su coche el moldavo olvidó poner el freno de mano y fueron dos vecinos quienes lo pararon.

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