
Los rebeldes sirios han conseguido entrar en la ciudad de Dabiq, bastión de Estado Islámico en Siria, en especial por su importancia simbólica, según ha informado el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, en la culminación de una ofensiva por tierra lanzada en las últimas horas contra la ciudad.
Aunque el Ejército turco había desmentido ayer la operación y declaró que hasta ahora solo se están realizando ataques aéreos y de artillería, el presidente turco, Recep Tayip Erdogan, confirmó horas después el inicio del asalto por tierra.
El lugar es, concretamente, el epicentro de una profecía apocalíptica islámica — la batalla contra los cristianos que marcará el fin de los tiempos –. Además, da nombre al magacín “oficial” del grupo armado.
Allí, Estado Islámico tiene desplegados a más de 1.200 combatientes, según ha informado el Observatorio, ONG con sede en Londres y fuentes en el interior del país, que precisamente han alertado del inicio de las hostilidades.





