opinión

Dos países; distintas elecciones

En pocos días, dos países del Nuevo Continente celebraron elecciones presidenciales, siendo la mas importante para la comunidad internacional y en especial Latinoamérica, la de Estados Unidos, pues ahora deberá dialogar con un electo Donald Trump que desprecia su ‘patio trasero‘; mientras unos miles de kilómetros al sur se ¿votó? en Nicaragua.

En pocos días, dos países del Nuevo Continente celebraron elecciones presidenciales, siendo la mas importante para la comunidad internacional y en especial Latinoamérica, la de Estados Unidos, pues ahora deberá dialogar con un electo Donald Trump que desprecia su ‘patio trasero‘; mientras unos miles de kilómetros al sur se ¿votó? en Nicaragua.

Podemos temer las políticas proteccionistas anunciadas por un Trump que amenaza cerrar fronteras, expulsar inmigrantes ilegales y cancelar o renegociar tratados internacionales con Asia, Europa y Latinoamérica, descalabrando así el comercio internacional y la libre circulación de personas, regresándonos a la Guerra Fría -y hasta el Plan Cóndor- para expoliar recursos estratégicos y lograr mas control geopolítico, pero lo cierto es que, pese a una campaña electoral de baja calidad ética y una fuerte abstención, la sociedad estadounidense votó con libertad de opinión y cobertura periodística, control de veedores internacionales y participación de fuerzas opositoras al grado de que también hubo tres candidatos independientes -con nulas posibilidades por cierto-, para decidir quien administrará Estados Unidos, mas la dignidad de un partido perdedor que entregará, en paz, el relevo del mandato.
En tanto, en el paroxismo de la vergüenza electoral, Nicaragua re-reeligió a Daniel Ortega con prensa censurada, sin observadores internacionales y, compinchado con el Poder Judicial, proscribiendo la principal alianza opositora capaz de derrotarlo. Fraudulento triunfo que, ahora con nepotismo pues su esposa será la vicepresidenta, mantiene el totalitarismo Sandinista que reemplazara al dictador Anastasio Somoza.

Aún cuando Trump genera incertidumbre política, económica y social en Latinoamérica, hay que reconocer que su sociedad le eligió con una libertad de la que carecen países administrados por neo castristas que declaman una ‘hermandad latinoamericana’, pero la condicionan a quien gobierna a sus vecinos, lo que puede llevarles a pasarla muy mal con el nuevo inquilino de la Casa Blanca.
gerardoctkc@gmail.com

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