Fomento quiere dejarnos carbón. Juran que es una bicicleta, pero es carbón. Aquí se escribió, el 14 de diciembre, que en el Ministerio pretende desmantelar, poco a poco, pieza a pieza, las ayudas a los residentes de estas Islas. De puntillas. Troceando el cadáver. Procurando no hacer ruido. Buscando que cualquier día amanezcamos sin los descuentos para los billetes de avión -y, sobre todo, sin capacidad de reacción-. No es la primera vez que lo intentan. No será la última. Han decidido que deben ahorrárselo. No van a parar hasta lograrlo, y si los actores locales salen de las reuniones ministeriales con la sonrisa de oreja a oreja -así fue- poco cabe esperar. El vaso está medio vacío.
Con la inestimable cobertura que le presta la ingenuidad de los de por aquí (¿ingenuidad o complicidad?) el Ministerio tatarea que nos garantiza el 50%, faltaría más, qué cosas tienen; eso sí, silencia o calla que ese porcentaje se aplicará sobre lo que litúrgicamente bautizan como precio de referencia, elegante manera de esconder lo que a todos los efectos supondrá un techo o tope a partir del cual abandonan a los canarios a la mala suerte de vivir cada vez más lejos. Hay más. Con los locales haciendo los coros arengan que quieren acabar con los fraudes. Qué bien. Fantástico. A por ellos. Ahora bien, como no saben cuántos meses o años les llevará conseguirlo a los de a pie, en fin, vaya por dios, nos meten desde ahora el techo o tope -qué mala suerte, empiezan por los de siempre-. Como se ha armado un cierto revuelo han decidido congelar la intentona, pero más pronto que tarde terminarán de trocear el cadáver. No se lo van a poner difícil. Poco puede esperarse de quienes con el despacho del ministro hasta el techo de carbón salen celebrando que los reyes magos nos han dejado una bicicleta.
