
El primer caso de una muerte por selfie que la literatura científica registra fue el de un joven español de 21 años que residía en una pedanía de Andújar (Jaén) llamada Vegas de Triana. En marzo de 2014 se subió a un vagón de tren para retratarse y murió electrocutado al rozar la catenaria. A partir de ese momento los casos se han multiplicado. En dos años, la cifra de muertes derivadas de los selfies ha aumentado hasta 127 en todo el mundo, según un reciente estudio realizado por científicos de la Universidad Carnegie Mellon (EEUU) y el Instituto de Indraprastha de Tecnologías de la Información de Delhi, India.

Ponnurangam Kumaraguru, doctor en computación y uno de los autores del trabajo, están preparando una aplicación capaz de detectar cuando el usuario se acerca a una de estas zonas e incluso apagar la cámara para que hacerse un selfie en condiciones peligrosas no sea posible. “Creemos que nuestro trabajo puede proporcionar un impacto a tecnologías que eviten que los usuarios se hagan selfies peligrosos”
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