jaque mate

Burda maniobra anticensura

Torticeramente no se abortan las mociones de censura, sino políticamente. O alguien quiere privarnos del régimen de libertades que nos dimos en junio del 77

Torticeramente no se abortan las mociones de censura, sino políticamente. O alguien quiere privarnos del régimen de libertades que nos dimos en junio del 77. Ningún partido digno puede aspirar a perpetuarse en el poder, no ya en virtud de los votos, sino del estómago para hacer trampas sin pudor. Hay triquiñuelas de andar por casa y actos vandálicos de auténtico bandidaje político. El triple salto sin red de un concejal de Sí se puede en Tacoronte para arrojarse en brazos del alcalde de ATI Álvaro Dávila y hacer de escudo humano contra la censura en ciernes, es un ejemplo clamoroso de las cloacas del poder. Y ahora lo es, en grado superlativo, el escrito de Por Tenerife, un pequeño partido que, surgiendo de las catacumbas, pretende prestar un servicio impagable al alcalde lagunero de ATI José Alberto Díaz, simulando burdamente la supuesta e imposible expulsión de Santiago Pérez, Carmen Julia Pérez y Juan Luis Herrera, con el fin de que, por ello, sean considerados concejales no adscritos y, ¡oh, casualidad!, no puedan participar en la temida moción de censura anunciada a los cuatro vientos. La expulsión es imposible y falsa porque los tres ediles no han militado jamás en esa fuerza, y la ley los ampara en su condición de independientes, un detalle que a los urdidores de la maniobra se les pasó por alto. La secretaria del Ayuntamiento no se cogerá las manos y, con toda probabilidad, no morderá el anzuelo. Pero si el alcalde, manu militari, ejecutara la fechoría, se expondría a que la justicia actuara de oficio. Y no sería en dos años, sino en dos meses. Se llama defensa de los derechos fundamentales. ¡Jaque mate!

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