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¿Engaños? o ¿realidad?

Cuantas veces me habrás escuchado hablar de la importancia que tienen los pensamientos como elementos disparadores e incluso mantenedores de las situaciones vitales concretas

Cuantas veces me habrás escuchado hablar de la importancia que tienen los pensamientos como elementos disparadores e incluso mantenedores de las situaciones vitales concretas. Lo que genera emociones y potencia elementos que nos permite que construyamos vivencias personales asentadas en sentimientos que nos acompañarán durante muchos momentos de nuestra vida.

Aquí partimos desde el miedo, como freno o lastre principal de nuestra vida, la tristeza e incluso la rabia. Detrás de ellas existen pensamientos, maneras de interpretar la realidad que disfrazan y acentúan la lectura que hacemos de cada momento de nuestra vida. Pueden incluso modular la manera en la que anticipamos cada situación que vivimos o anhelamos vivir.

Por lo tanto, esa forma de construir ideas, esa manera en que pensamos transforma nuestra realidad, por lo tanto es importante que las conozcas para que sin dudarlo, observes tu vida y descubras la validez de los mismos. Detrás de muchas situaciones traumáticas, detrás de muchos de esos momentos donde hemos sufrido, se esconden causas irreales. Siendo nosotros, en ocasiones, muy incapaces de poder diferenciar nuestra realidad, de la ficción. En ocasiones afirmamos que nos montamos la película en nuestra cabeza.

Eso hace que la forma en la que construimos nuestros pensamientos nos hace interpretar de manera errónea la realidad, lo que nos lleva a percibir el mundo de manera poco objetiva y si esto se repite, la interpretación puede llegar a ser disfuncional.

Esto sucede cuando nuestra mente, por economía cognitiva, suele terminar automatizando muchas cosas, entre ellas: cómo percibimos o reaccionamos ante diferentes situaciones vitales, generando lo que conocemos como pensamientos automáticos que disparan emociones con una alta tendencia a la autoprotección. Transformándose, por tanto en emociones negativas, lo que suele generar comportamientos poco deseados para nosotros.

Todo ello nos lleva a que terminemos en un bucle, donde un pensamiento, una idea se repiten incesantemente, reforzando una realidad ilusoria. Normalmente este tipo de pensamiento se construyen bajo situaciones determinadas, que se formulan cuando en ocasiones tendemos a generalizar una idea poco válida.

Por lo tanto, comenzamos a entender que hechos negativos puntuales, sucesos inesperados son generalizables a otras situaciones. Así esta forma de afrontar nuestra vida comienza a definir nuestra vida y eso nos bloquea y nos genera malestar.

Hay personas que tienden a construir su mundo acudiendo a lo que denominamos visión de túnel, es decir, prestan atención únicamente a ciertos aspectos de sus vidas de tipo negativos y perturbadores.

Otra forma en la que nuestros pensamientos definen nuestra realidad viene marcad por aquellas personas que terminan emitiendo juicios o sacando conclusiones de manera rápida y con poca información. Eso hace que se centren en argumentos erróneos y normalmente negativos que hacen que la realidad se vea alterada.

Ahora me gustaría centrarme en lo que denominamos en psicología el sesgo confirma-torio donde la gente tiende a comportarse de manera tal que sus expectativas se hagan realidad. Favoreciendo así la información que confirma sus ideas preconcebidas o hipótesis, independientemente de la veracidad o falsedad de esa información.

Como puedes ver a través de estos ejemplos, todos transformamos nuestra realidad a través de lo que percibimos y posteriormente interpretamos cuando construimos los significados de nuestro mundo a través de nuestros pensamientos y formas de reflejar nuestra realidad. Por esa razón es bueno recoger el producto de los mismos, nuestros pensamientos que pueden modificarse una vez los detectemos y les pongamos nom-bre.

Posteriormente debemos de intentar transformarlos desarrollando pensamientos al-ternativos y formas de interpretar las situaciones que sean alternativas y que no sean generadoras de malestar. Por lo tanto, que transformen nuestra realidad en una opción más positiva que mejore nuestro bienestar y aumente nuestra felicidad.

*Psicólogo y miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva
@jriveroperez

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