positivando

Miedo en positivo

Hace unos días mientras veía una película en casa de noche, una de esas películas de suspense que te tienen en tensión durante las casi dos horas que duran. Comencé a oír un ruido en casa, es curioso observar como inmediatamente la capacidad de supervivencia de nuestro cerebro activó la respuesta de alarma que es totalmente autónoma, lo que hizo que de repente mis sensaciones y mi cuerpo se activara de una manera que en ocasiones, por lo inesperado de la respuesta llega a ocasionarnos problemas.

Ante una situación inesperada lo primero que hace nuestro sistema de alerta es intentar buscar una justificación de lo que está pasando, por esa razón se potencian todos nuestros sentidos. Esto sucede por ejemplo con nuestra visión donde se produce una respuesta autónoma de dilatación de la pupila, que tiene que ver con la activación de ese estado de hipervigilancia ante una vivencia que no entendemos.

Pero además todo ese protocolo de cuidado que despliega nuestro cerebro produce además que nuestro sistema ponga en marcha una serie de mecanismos dirigidos a potenciar la autodefensa y la autoprotección. Por una parte, aumenta el ritmo cardiaco y nuestra respiración, al mismo tiempo disminuye los movimientos estomacales y por así decirlo se enlentece nuestra sistema digestivo, todo ello va dirigido a que aumente la cantidad de recursos disponibles en nuestro medio, con un único fin gestionar esa situación que nos produce esa activación de alerta producida por el miedo.

Sin duda todo este sistema aumenta nuestras capacidades de afrontamiento y para hacer frente a esta situación y nos ayuda a transformar esa situación, siempre y cuando no entremos, por así decirlo en modo protección.

Si esto sucede esta respuesta que nos prepara para la huida o el ataque, para dejar la situación y ponernos a salvo, o para hacer frente a nuestros problemas cotidianos, lo que hace es inundarnos, es decir, nuestro cerebro interpreta que esta situación se nos escapa de las manos. Si hacemos una interpretación errónea de estas señales que se ponen en marcha para mejorar nuestra respuesta de protección, sucede que nuestro miedo aumenta y se convierte en incontrolable, hasta que en ocasiones nos puede dejar indefensos, con una sensación de que nos va a suceder algo grave.

Llegados a este punto es importante que, por una parte gestiones la respuesta física, podemos hacerlo respirando lentamente, intentando descender esa respiración agitada, en ocasiones es bueno prácticas respiraciones profundas. Puedes hacerte una escala mental de tu puntuación en ansiedad o nervios a la hora de empezar y realizar cinco respiraciones, cierras los ojos y te concentras en tomar lentamente el aire y en expulsarlo lentamente. Cuando llegues a las cinco revalúa tu grado de nerviosismo, continua así hasta que bajes esa sensación.

Realizando este ejercicio de manera continuada tu respuesta física empezará a cambiar y tenderá a normalizarse. Pero además es bueno que al mismo tiempo comiences a mandarte auto mensajes sobre lo que te está ocurriendo, restándole importancia y racionalizando la situación por la que has atravesado. Todo ello hará que gestiones estas situaciones y con el tiempo podrás aprender a potenciarlas como elementos de transformación y gestión de tu día a día. También debes de evaluar si eres capaz de gestionar tu solo estas situaciones, de no ser así sería bueno que acudieras a un psicólogo que en poco tiempo te empoderará pues te dará las herramientas idóneas que potenciarán tu bienestar, disminuyendo esa sensación de no control de estas situaciones.

*Psicólogo y miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva
@jriveroperez

TE PUEDE INTERESAR