tribuna

Canarias, un sentimiento compartido

El pueblo canario, por sus costumbres, su historia, su cultura y forma de ser, posee una identidad propia y sólida. Nuestras singularidades nos diferencian, pero también nos unen

El pueblo canario, por sus costumbres, su historia, su cultura y forma de ser, posee una identidad propia y sólida. Nuestras singularidades nos diferencian, pero también nos unen. Hoy, 30 de mayo, es un día para festejar nuestra personalidad, para expresar la satisfacción y orgullo de formar parte de un pueblo con sentimientos compartidos, ya sea en Canarias o en cualquier lugar del mundo. Este hecho queda reflejado en el sentimiento de nostalgia de todos los isleños cuando, por distintas causas, dejamos nuestras casas y emigramos a otros países.

Los ciudadanos y ciudadanas de Canarias se han ido dispersando, por distintas razones, a través de todos los continentes, evidenciando y haciendo notable su presencia. Según el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE), perteneciente al Instituto Nacional de Estadística (INE), hay registrados, a 1 de enero de este año, 167.899 personas canarias residiendo fuera de las Islas, una cifra que, según la evolución estadística, no ha dejado de aumentar y multiplicarse en los últimos tiempos. Las necesidades de unos y las voluntades de otros han potenciado los desplazamientos del pueblo canario que, pese a sus nuevos destinos, suele conservar la idea o el propósito de regresar al hogar, a su localidad originaria.

El país de destino que recibe la mayor cantidad de emigrantes de Canarias es, con mucha diferencia respecto a los Estados que lo suceden, Venezuela. Con este país, los canarios compartimos una trayectoria migratoria histórica, que comenzó en el siglo XVII y cuya tendencia se fue intensificando con el paso del tiempo. Desde entonces, los isleños han pasado a formar parte de la estructura social de aquella nación.

Cuba ha sido también un destino preferente para el pueblo canario, con el que comparte igualmente un recorrido muy significativo de intercambios económicos, sociales y culturales, y una afinidad especial. La lejanía no ha sido, como podemos observar, un obstáculo para la emigración canaria. Sin embargo, sí que supone un hándicap para la vida cotidiana de quienes no pueden disfrutar, con sus familiares y allegados, momentos especiales.

Hoy, día en el que conmemoramos nuestro acceso a la autonomía, hemos querido mirar hacia los canarios y canarias de la diáspora, sabiendo que es una fecha emotiva que celebrarán, con nostalgia, a su manera. Sentimos a todas aquellas personas que se han ido, por múltiples causas, y siguen llevando a Canarias en el corazón, transmitiendo valores, costumbres y tradiciones, añorando un montón de cosas. Pensamos en las dificultades que muchos atraviesan, para subsistir, para seguir alimentando la esperanza del retorno al territorio insular amado. Y echamos de menos, especialmente, a nuestros jóvenes, que se han visto obligados a salir en busca de un futuro que, desgraciadamente, no encuentran en su tierra. Tenemos un compromiso y una responsabilidad hacia todos y cada uno de estos jóvenes.

Es por eso que, desde el Parlamento de Canarias, queremos hoy hacer sentir a todos los canarios y canarias que la distancia geográfica no impide que tengamos muy presentes a los isleños e isleñas que no se encuentran con nosotros celebrando este día. Es un sencillo mensaje de aliento y de apoyo. Deben saber que no los olvidamos.
Somos conscientes de que el sentimiento de arraigo que poseemos los canarios y canarias es fuerte y compartido, por lo que hoy, 30 de mayo, queremos subrayar nuestras singularidades y exaltar nuestra identidad. A pesar de la lejanía, los rasgos comunes que nos identifican y el afecto generalizado que profesamos a nuestras islas, resultan ser factores decisivos sobre los que descansa nuestra convivencia y los avances sociales que nos hemos propuesto.

*Presidenta del Parlamento
de Canarias

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