Primeras horas de la mañana, poco importa en qué playa ocurrió, y aún menos si aquí o allí, un grupo bastante nutrido de personas mayores, mujeres la inmensa mayoría, inscritas en las actividades al aire libre de qué más da qué ayuntamiento, disfrutando de una tabla de gimnasia dirigida por una monitora que va marcándoles los movimientos, la arena mantiene la temperatura que dejó la noche, el sol no ha calentado, suena la canción, así, a secas, la canción, pasito a pasito, suave suavecito, las señoras, respetables abuelas o no, entrañables viudas o no, ríen con el estribillo que saben está de moda, despacito, mientras hacen los ejercicios se miran con complicidad adolescente, despacito, continúan con la tabla entre risas, y en esto que el estribillo, pegadizo, atemporal, plano, da paso al resto de la canción, a esa parte a la que pocos ponen atención, quiero que le enseñes a mi boca tus lugares favoritos, la marea empieza a subir, déjame sobrepasar tus zonas de peligro hasta provocar tus gritos y que olvides tu apellido, a las abuelas la tensión empieza a subirles bastante más rápido que la marea, también a las viudas abuelas o no, a algunas los audífonos en mal estado les ahorra el sofocón, otras no se dan por aludidas, algunas saben que la letra es picante pero no acaban de entender las metáforas, yo no tengo prisa yo me quiero dar el viaje empecemos lento después salvaje, la postal no tiene desperdicio, abuelas y viudas bailando despacio, paso a paso, escasamente coordinadas, haciéndole la coreografía a la letra que todos escuchan en el paseo, acaba la escena, baño, regreso a la guagua, junto a la orilla la duda de si la monitora les contará que han bailado al ritmo de una canción que dice, entre otras cosas, esa belleza es un rompecabezas pero para montarlo aquí tengo la pieza, primera hora, sabes que esa beba está buscando de mi baam-baam, poco importa en qué playa pasó, abuelas, viudas y la canción que el estribillo esconde.
Las abuelas de la playa
Primeras horas de la mañana, poco importa en qué playa ocurrió, y aún menos si aquí o allí, un grupo bastante nutrido de personas mayores, mujeres la inmensa mayoría
