el charco hondo

El miedo a las respuestas (I)

A raíz del atentado de Barcelona, ¿estamos haciéndonos las preguntas necesarias? Puede que no

Se hacen las preguntas correctas si no se tiene miedo a las respuestas. Así lo recuerdan en The Hour, una magnífica serie de la BBC que homenajeando al buen periodismo abre interrogantes tan exigentes como los que enfrentamos estos días de impacto, pena, dudas y confusión. A raíz del atentado de Barcelona, ¿estamos haciéndonos las preguntas necesarias? Puede que no. Es posible que nos estemos refugiando en eslóganes con una notable carga terapéutica (todos somos ésta o aquella ciudad, no tenemos miedo y similares), ganándole así algunos días al desconcierto o a la impotencia que no podemos permitirnos, alejando del espejo los interrogantes que preferimos dejar para más tarde o nunca, huyendo de preguntas que puedan llevarnos a la conclusión de que a cualquiera nos puede pasar en cualquier sitio y momento. Claro que tenemos miedo. Miedo a los accidentes de tráfico o aéreos, a las enfermedades o a la tristeza; y de años a esta parte también tenemos miedo a un ubicuo ejército de invisibles que tiene en nuestros escenarios de normalidad su campo de batalla.

La cuestión no es si tenemos miedo; porque sí, claro que lo tenemos. La pregunta es si éste lo aprenderemos a gestionar como hacemos con tantos otros o si, derrotados, permitiremos que éste miedo termine colándose en nuestras decisiones o, más importante aún, en nuestros argumentos y razones. No hay que avergonzarse o negar el miedo, hay que saber convivirlo; y, partiendo de esa premisa, prohibirnos dejar de viajar, entrar, pasear o salir, dejar de vivir. No debemos dejar de hacer nada que siempre hayamos hecho o querido hacer.

También en el transcurso de este minuto en alguna parte se está preparando otro zarpazo que terminará con otras tantas vidas, pero aún así debemos viajar, entrar, pasear o salir, vivir. No podemos abandonar las calles porque ha costado siglos ganarlas. Y cuando hayamos acabado con los mensajes terapéuticos o los interrogantes prescindibles hagámonos las preguntas correctas sin miedo a las respuestas.

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