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Aube Elléouët-Breton: “Tenerife es más que la isla surrealista de mi padre: es mágica”

TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge la retrospectiva ‘La ciudad sumergida’, de Aube Elléouët-Breton, hija del escritor André Breton
Aube Elléouët-Breton, hija del padre del surrealismo, André Breton, en la presentación de su exposición La ciudad sumergida en TEA Tenerife Espacio de las Artes. / Fran Pallero

“No diría que esta es una isla surrealista, como afirmaba mi padre, más bien creo que este es un territorio mágico”. Aube Elléouët-Breton, de 82 años, hija del escritor André Breton, se emociona cuando recuerda la fascinación que sentía su progenitor por Tenerife, que siempre estuvo presente en sus conversaciones con amigos y familiares. El padre del surrealismo señalaba en el mapamundi a esta isla como fuente de inspiración artística gracias, en gran medida, a la exposición que acogió el Ateneo de Santa Cruz en 1935, organizada por la revista Gaceta de Arte. Era la primera vez que el surrealismo se reunía en un mismo espacio en España. También fue la primera vez que Aube Elléouët-Breton estuvo en Tenerife: “En el vientre de mi madre, la pintora Jacqueline Lamba”, rememoró durante la presentación de su retrospectiva de collages La ciudad sumergida, que acoge TEA Tenerife Espacio de las Artes hasta el próximo 13 de enero.

“Los comentarios que hacía mi padre sobre esta tierra quedarán siempre en mi memoria; pensar en ello me emociona. Él dejó muchos textos escritos sobre ese viaje y la belleza de Tenerife”, apuntó la hija, que ahora se enamora de la luz, la vegetación y el océano de Canarias.

La exposición que cuelga en el centro de arte contemporáneo del Cabildo de Tenerife reúne más de medio centenar de fotomontajes de la creadora francesa realizados entre 1970 y 2017, donde el mar y lo cósmico se dan la mano. Asimismo, la muestra suma un diálogo con distintas obras de Óscar Domínguez y con una selección de dibujos colectivos que realizaron en la ciudad de Marsella en 1941 los surrealistas Victor Brauner, Jacques Hérold, Wilfredo Lam, André Breton, Jacqueline Lamba y el propio Domínguez. También se incluyen fotografías de la artista y un ejemplar del número 35 de Gaceta de Arte, que lleva en portada un fragmento de la conferencia que ofreció André Breton en el Ateneo de Santa Cruz de Tenerife sobre la Posición política del arte de hoy. “La exposición me ha tocado mucho y me ha encantado. Este lugar estupendo me permite descubrir mis collages desde otro punto de vista, como si no fueran míos, como si nunca los hubiera visto antes, porque es otra luz y otro espacio, otra instalación”, subraya. Es la primera retrospectiva que le dedica un museo.

La ciudad sumergida dejará el Archipiélago en enero para viajar al Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo de México, donde la artista vivió un año junto a su madre. En la presentación de la restrospectiva, el director insular de Cultura, José Luis Rivero, hizo especial hincapié en “la triple conexión” entre Tenerife, México y París para el surrealismo. Por su parte, el comisario de la muestra, Isidro Hernández Gutiérrez, calificó el estilo de Aube Elléouët-Breton como “romantistique” y resaltó los cuadros que muestran la inspiración de la artista con las obras de Óscar Domínguez, “gracias a las apariciones del mundo cósmico o natural. Ambos guardan conexiones que se pueden ver en este diálogo poético y muy discreto que plantea la exposición entre los dos creadores”.

Para Hernández, “el collage no lo hace el pegamento, lo hace la imaginación, la capacidad visionaria para abrir mundos”. “En el caso de Aube, descubrimos un mundo fascinante, donde la imaginación es plena y esas ventanas se abren, como se abrían también en las obras de Domínguez”. La ciudad sumergida surge ante la búsqueda del nexo de unión entre la obra de Aube y el mundo de Breton.

La muestra cuenta con la colaboración de varias colecciones particulares, así como de las galerías parisinas Galerie 1900-2000 y Galerie Thessa Herold. Precisamente, Marcel Fleiss, de Galerie 1900-2000, destacó que los collages de Aube Elléouët-Breton “son realmente originales y son el resultado de un trabajo de observación, hecho con calma, con mucha atención, mucha delicadeza y mucha poesía”. Fleiss recalcó la importancia de aquella exposición de 1935 para la historia del surrealismo, que antes conquistó Copenhague y Praga. “André Breton visitó cada parte de la Isla y acabó encantado con el viaje. Ahora es un placer volver a Tenerife y agradecemos la invitación”, concluyó el galerista.

Poesía que se hereda

Aube Elléoüet-Breton comenzó a realizar los collages que hoy se exponen en TEA Tenerife Espacio de las Artes en 1970. Desde entonces, sus creaciones se han podido ver en numerosos países, tanto en muestras individuales como en colectivas.

Los escenarios que propone la artista descartan lo previsible y mantienen la expectativa de imágenes en combinaciones inesperadas, surgidas de una imaginación totalmente libre: unicornios que llegan a la luna, mares que rompen en templos, conchas marinas de las que brota la vida, incluso luces y lágrimas ocupan su espacio. En todas las propuestas de Aube el orden del mundo cotidiano desaparece, de la misma forma que desaparecen los convencionalismos, tal y como lo hacía su padre con las palabras. Las imágenes se vuelven su instrumento para la poesía.

1935: Cuando Tenerife fue la cuna del surrealismo en España

El 11 de mayo de 1935, el Ateneo de Santa Cruz abría las puertas a la Exposición Surrealista, la primera que aterrizaba en suelo español gracias a la revista Gaceta de Arte. Fueron tan solo 10 días los que marcaron un hito en la historia de esta expresión artística en nuestro país, un movimiento estético sin precedentes. En la Isla se dieron cita André Breton y otros intelectuales canarios.

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