baloncesto

“Disfrutaba mucho cuando venía a Tenerife a jugar, había una tremenda pasión por el basket”

José Antonio Montero fue uno de los grandes talentos de la revolución baloncestística que se vivió en España después de la medalla de plata de Los Ángeles
José Antonio Montero

Peina unas pocas canas, pero aparenta estar para jugar. José Antonio Montero fue uno de los grandes talentos de la revolución baloncestística que se vivió en España después de la medalla de plata de Los Ángeles. La semana pasada estuvo en la Isla supervisando las instalaciones que albergarán la Copa del Mundo femenina de 2018 y encontró tiempo para repasar su presente, su pasado y su futuro.

-Todavía debe tener presente sus años como profesional del baloncesto y en esta visita habrá recordado lo que era jugar en La Laguna…

“Es verdad que me queda muy lejos, ya llevo 20 años retirado, pero tengo un gran recuerdo de mi carrera deportiva. Disfruté mucho, en general, y disfrutaba mucho, en particular, cuando tenía que venir a jugar a Tenerife, porque había una tremenda pasión por el basket en aquel momento en el que hubo dos equipos en la ACB. Venir a La Laguna a jugar contra el Canarias siempre significaba afrontar partidos muy complicados. Había mucho ambiente, la cancha era una pequeña ratonera donde se hacía mucho ruido en una época donde la gente estaba muy enganchada del baloncesto y lo vivía con mucha pasión”.

-¿Era un baloncesto más cercano que el que vivimos ahora con la enorme profesionalización que hay en el deporte a todos los niveles?

“La globalización ha traído eso, ahora hay muchos jugadores extranjeros, a la gente le cuesta mucho más identificarse. Era otra época, no era un baloncesto tan profesional, ahora hay otros requisitos, los jugadores se mueven mucho y no consiguen estar tanto tiempo en los equipos. Yo estuve nueve años en Badalona y otros siete en Barcelona, con lo cual la gente identificaba siempre los mismos colores y los mismos equipos. Eso contribuía muchísimo y ayudaba a que hubiese esa implicación y a que hubiese ese enganche al baloncesto. Era tremendo, fue una época muy bonita, yo creo que fue la que impulsó el baloncesto de hoy en día y yo lo viví con mucha satisfacción.

-Habla de globalización. ¿Cree que si en su etapa profesional hubiese existido esta globalización usted hubiera sido el segundo español en jugar en la NBA?

“Esa es una historia real. Me eligió Atlanta Hawks y en aquella época está claro que no había ni los agentes ni la globalización, ni mucho menos, las tecnologías que hay ahora y… bueno, el contrato para ir al campus de Atlanta se perdió por el camino y nunca llegó a tiempo, pero entonces también es verdad que teníamos otras prioridades”.

-Usted fue el primer base moderno del baloncesto español. Por sus características físicas y por su juego, hoy sería carne de NBA…

“Nunca se sabe. No lo pienso mucho. Cada momento es cada momento. Salí en el draft, probablemente hubiera tenido la oportunidad, al menos, de haber estado en un campus, pero, evidentemente, el nivel físico del baloncesto de entonces no es el de ahora y seguramente las distancias eran mayores y era mucho más complicado poder jugar allí”.

-Su traspaso del Joventut al Barcelona fue uno de los episodios más sonoros del baloncesto de la época…

“Fue una decisión personal y profesional, sentía que tenía que seguir creciendo como jugador y tomé aquella decisión. Está claro que para una entidad como el Joventut que uno de sus jugadores se vaya al Barcelona es como un pequeño sacrilegio, pero la alternativa era irme al Madrid… así que hubiera sido lo mismo. La última temporada que estuve en Badalona fue muy buena, ganamos la Copa Korac, llegamos a todas las finales de todo lo que jugamos y en realidad el disgusto de la gente fue mayor porque reforzábamos a uno de nuestros grandes rivales. Hay que entenderlo”.

-Luego la Penya tuvo la suerte de ganar una Euroliga después de perder otra dramáticamente y usted se encontró con el tapón ilegal de Vrankovic que le impidió ganar la suya.

“Más que encontrarme con Vrankovic, nos encontramos con una decisión equivocada de los árbitros. He ganado muchos títulos, pero en realidad me satisfacen otras cosas, por ejemplo, ver cómo hemos llegado hasta allí y lo que creo que humildemente he podido contribuir a los equipos en los que he estado. Creo que he ayudado a construir lo que luego fueron esos equipos. En Badalona fuimos un conjunto de jóvenes transgresores que poníamos en aprietos al Madrid y al Barcelona, que les disputábamos los títulos, y a mí eso me satisface muchísimo. Luchábamos contra verdaderas leyendas del baloncesto, gente como Fernando Martín, Epi, Corbalán, Romay… y ahí aparecimos una serie de chavalitos de 18 y 19 años que jugábamos un baloncesto muy divertido, muy vivo, que corríamos mucho y enganchaba a la gente, y en realidad había muchísima gente que era de la Penya, más que hoy en día. Todos nos tenían como su segundo equipo, eran del equipo local primero y luego eran del Joventut. Eso fue muy importante para el club, para nosotros, y fue mérito de esa generación de jóvenes que tenían hambre, que querían triunfar y divertirse jugando a esto. Fue una etapa muy bonita de mi vida y por eso estoy tan agradecido a todo lo que fue Badalona, a lo que representó en mi vida y a la oportunidad que me dieron”.

-Y luego en Barcelona no le fue del todo mal…

“Pues no. Me siento muy orgulloso, porque allí encadenamos tres títulos de liga de forma consecutiva, vivimos momentos difíciles con una renovación muy profunda de lo que fue uno de los mejores equipos de la historia del baloncesto español, con Epi, Sibilio y otros. Al final, esa renovación llevó cierto tiempo, pero acabó en éxito, y por eso es por lo que digo que me siento muy satisfecho, porque, modestamente, siempre he contribuido a que el equipo fuera a mejor siempre”.

-Nos olvidamos de que usted ha venido a la Isla para otros menesteres…

“Y me voy muy contento, porque he visto que la implicación de la Isla es tremenda con este proyecto de la Copa del Mundo femenina, desde las administraciones hasta lo que vas palpando de los aficionados. Aquí se vive el baloncesto con mucha pasión, ha habido momentos, pero ahora con el Iberostar Tenerife todo el mundo se ha vuelto a enganchar mucho a nuestro deporte, y eso nos va a servir para que se pueda disfrutar de este campeonato”.

-Ya que nombra al Iberostar Tenerife, ¿qué le parece la línea que lleva el club?
“Lo que hizo el año pasado fue espectacular. Este año su objetivo es consolidarse, porque ha tenido una renovación con la marcha del entrenador y de algunos jugadores, pero es un club en el que el presidente y su gente están trabajando muy bien y está muy profesionalizado. Volverá a hacerlo bien”.

TE PUEDE INTERESAR