
El año que está a punto de terminar, 2017, ha sido calificado como de “pesadilla” por Unicef, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. Este organismo acaba de hacer pública una lista negra de puntos de conflicto en los que los menores han sido o son las víctimas a una “impactante escala”.
Unicef alerta de que las partes en conflicto en todo el mundo se saltan “descaradamente” la legalidad internacional en sus ataques y “no hay lugar seguro para los niños, porque se les ataca en sus hogares, zonas de juego o escuelas”. Asesinatos, secuestros, esclavitud laboral y sexual son solo algunas de las amenazas para los menores en todo el planeta.
Entre los lugares citados por Unicef como los más peligrosos para los niños destacan Nigeria y Camerún, donde el grupo islamista Boko Haram ha forzado a al menos 135 niños a participar en ataques suicidas; Yemen, donde unos 5.000 niños han muerto durante la guerra civil que azota al país; República Democrática del Congo, donde más de 850.000 niños han huido de sus hogares; Iraq y Siria, donde miles de niños son usados como escudos humanos; Myanmar,que sufre la violencia contra la minoría rohinyás; o Afganistán, Somalia, Ucrania, Sudán del Sur y República Centroafricana.
El director de Programas de Emergencia de UNICEF, Manuel Fontaine, ha insistido en que la sociedad no puede volverse insensible ante estos continuos ataques hacia la infancia. “Brutalidad como esta no puede convertirse en lo normal”, concluyó.




