La Chasnera, esa gasolinera Repsol del Grupo González, a la que miles de personas se han acercado estas Navidades para obtener uno o varios décimos para los sorteos del Gordo y del Niño, volvió ayer a cumplir con la cita, convirtiéndose de nuevo en el epicentro de la fortuna en la Isla, al haber dispensado tres de los siete décimos del número agraciado (18.442) que se vendieron en Tenerife del segundo premio del sorteo del Niño.
En total, en La Chasnera se repartieron 225.120 euros (cada décimo, 75.040 euros), mientras que los otros cinco décimos que cayeron en Tenerife se dispensaron en terminales, en el Sur (dos en el Centro Comercial Viña del Mar y otro en la Cafetería de Hiperdino, en Adeje), totalizándose 600.000 euros, solo en el segundo premio, los que se repartieron en la provincia tinerfeña, según confirmó ayer tarde a DIARIO DE AVISOS, Luis de Montis, el director provincial de Selae (Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado), quien dos semanas después tuvo que regresar a La Chasnera para colocar otro cartel ganador, cuando todavía permanecían el del Gordo, el segundo y los tres quintos del sorteo de Navidad del 22 de diciembre. Alguien diría, viendo los antecedentes de premios acumulados desde 2013 hasta aquí de manera ininterrumpida, que fueron premios menores, pero no resulta sencillo no fallar en ningún gran sorteo navideño durante cinco años consecutivos, una marca de la que solo puede presumir en los últimos tiempos la estación de servicios del kilómetro 54 de la autopista del Sur, la parada y fonda de la fortuna cuando de lotería se trata.
Ayer, cuando muchos todavía comenzaban a abrir los regalos de Reyes o a disfrutar de los mismos, y mientras la lluvia hacía acto de presencia en media Isla, el sorteo realizado en esta ocasión en Ávila nos trasladó de nuevo hasta Granadilla de Abona. Primero cayó el tercer premio, integro en Murcia, pero el segundo no se escapó, como ha ocurrido en la lotería de Navidad. “Parece que estamos abonados al segundo premio y bien que lo recibimos”, dijo de nuevo un emocionado José Miguel González, ese empresario sanmiguelero del sector del automovilismo y de las gasolineras que en 2013 triunfaba en sus negocios, pero era un absoluto desconocido.
Hoy, José Miguel González, muy a su pesar, es uno de los personajes más conocidos y admirados en Tenerife y fuera de la Isla, de tal guisa que, por ejemplo, medios nacionales, como Televisión Española, ya le han invitado a programas la próxima semana que se realizarán desde Barcelona. El empresario no disfruta de esas situaciones y aunque viajará, lo hará con su hijo mayor, José, para que sea él, como responsable de La Chasnera, quien trate de explicarles a todos los españoles esa especie de idilio que tienen la familia González y su gasolinera fetiche -comenzó ahí con un terminal en 2013, hoy tiene dos y va camino del tercero- con la fortuna.
Aquel segundo premio de la lotería de Navidad de 2013, en que repartió 200 millones de euros, encumbró a La Chasnera y a las siete gasolineras Repsol de los González, pese a coincidir, curiosamente, con una campaña desde el Gobierno canario contra la franquicia Repsol por las prospecciones petrolíferas en Lanzarote.
Pero desde aquel gran premio, el nombre de esas gasolineras, y de La Chasnera, en concreto, se ha asociado de manera tangible a la suerte, a la fortuna, al premio casi seguro. Por algo La Chasnera es la que más vende en Canarias y la segunda receptora de España, y ya son pocos los que no dudan en acercarse por allí, porque “algo tiene el agua cuando la bendicen”.













