
Se veía venir. Es tal la acumulación de trabajo en el Juzgado de Primera Instancia Número Uno bis, creado en Tenerife específicamente para atender a las reclamaciones hipotecarias (especialmente cláusulas suelo y gastos de tramitación), que el Consejo General del Poder Judicial ha optado por dedicar otro a las mismas tareas “de manera exclusiva y excluyente”. Con tales términos consta en la edición del Boletín Oficial del Estado fechada el pasado 28 de diciembre, que asigna al Juzgado de Primera Instancia Número Uno de La Laguna para que “conozca de la materia relativa a las acciones individuales sobre condiciones generales incluidas en contratos de financiación con garantías reales inmobiliarias cuyo prestatario sea una persona física, sin perjuicio de poder atribuir en el futuro esta competencia a otros órganos del mismo o diferente partido judicial de la provincia, siempre que hubiere razones que lo justificasen, en atención a la carga de trabajo y mejor servicio a la justicia”.
Así, a partir de ahora ya son dos los juzgados que harán frente a la avalancha de los demandantes por las causas aludidas. Del colapso del Uno bis (superado por las circunstancias a pesar de que hay un reconocimiento unánime al esfuerzo del personal, desde la magistrada a los funcionarios) da buena cuenta el hecho de que ya no admite más demandas, así como que la media de sentencias diarias dictadas por este tribunal ha subido a un total de entre seis y diez. Es ahora el Juzgado de Primera Instancia Número Uno lagunero el que atiende las reclamaciones que se presentaron desde primeros de año, y lo hará con las venideras.
Para hacerse una idea de la saturación de los juzgados creados específicamente para esta tarea en las Islas basta con saber que otros tres juzgados ya existentes (con sede en Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote), también han sido destinados para hacer frente a la tramitación de tanto expediente.
Desde antes de su creación, todo el sector judicial avisó que la creación de los juzgados específicos estaba condenada al fracaso.





