
Una orden del Gobierno regional publicada ayer en el Boletín Oficial de Canarias sorprendió a propios y extraños al incluir al cáñamo entre los artículos que pueden recibir las ayudas que la Unión Europea otorga al transporte de determinadas mercancías que llegan a las Islas, pero en realidad se trata de la variante industrial de cannabis sativa, la planta de donde se obtiene también la marihuana.
Dicha orden gubernamental lleva la firma del vicepresidente y consejero de Obras Públicas y Transportes regional, Pablo Rodríguez, y tiene como objetivo aprobar “las bases reguladoras de vigencia indefinida en régimen de concurrencia competitiva para la compensación al transporte marítimo y aéreo de mercancías incluidas en el Anexo I del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea”.
Cuando se acude a la enumeración de tales mercancías, en la entrada etiquetada con el número 5302 figura, textualmente, “Cáñamo (Cannabis sativa L.) en bruto o trabajado, pero sin hilar; estopas y desperdicios de cáñamo, incluidos los desperdicios de hilados y las hilachas”.
El destino de esta mercancía es su uso industrial, fundamentalmente en el sector textil. Aunque esta variante de la conocida planta incluye el componente activo de cannabis sativa que ha hecho popular a la marihuana en todo el mundo, el tetrahidrocannabinol (THC), lo hace en mucha menor cantidad que en su modalidad sanitaria y lúdica.
El cáñamo se convierte así en una mercancía bonificada por Europa a la hora de su transporte a las Islas, por cuanto el Ministerio de Fomento ya ha dado también el visto bueno y el Gobierno canario acaba de autorizar las operaciones comerciales en las Islas a este respecto.
No es la primera novedad que ha protagonizado el cannabis en el Archipiélago, ya que en mayo del pasado año, la Cámara regional aprobó una iniciativa para regularizar su uso medicinal, uniéndose así a otros parlamentos autonómicos como los de Cataluña y el País Vasco, o a países como Holanda o Portugal.
A lo que se aprobó entonces se une ahora esta orden de Pablo Rodríguez para dar de alta al cáñamo usado por la industria textil en el listado de subvenciones, que si bien fue publicada ayer, lleva la fecha oficial de su aprobación: el pasado 23 de febrero.
En cuanto a la participación de la Unión Europea, es en el citado anexo 1 de su Tratado de Funcionamiento donde se regula su sistema de compensación al transporte marítimo y aéreo de mercancías.
Concretamente, los costes subvencionables estarán sujetos a la cantidad importada y, por el momento, la Administración desconoce cuánta cantidad se moverá en Canarias para terapias o consumos privados. Así, Europa financia el flete del cannabis, las tasas portuarias o aeroportuarias, los costes de manipulación del cargamento una vez que toca suelo isleño, las tasas de seguridad y el recargo por el incremento del coste del combustible.
Legalización
Volviendo a su vertiente sanitaria, la predisposición actual para permitir el uso de la marihuana con fines terapéuticos no deja de alimentar el debate sobre la legalización de esta droga, una posibilidad que podría beneficiar además a las arcas públicas.
Cálculos oficiosos realizados por especialistas de Hacienda estiman que legalizar el consumo de la marihuana generaría ingresos en concepto de impuestos indirectos, una hipótesis que, aplicada a Canarias, reportaría a la Agencia Tributaria en torno a 50 millones de euros, siempre y cuando se estipularan gravámenes parecidos al del tabaco o de las bebidas alcohólicas.
Hay que tener en cuenta además que en el Archipiélago son unas 60.000 personas las que consumen cannabis de forma regular en los 180 locales de asociaciones legalmente constituidas.
Un comercio creciente que ya interesa a las multinacionales
En España, Alcaliber, grupo controlado por Torreal, la sociedad de inversión del empresario Juan Abelló, firmó el pasado año una alianza estratégica internacional con Canopy Growth Corporation y su filial alemana para entrar de lleno en el negocio del cannabis medicinal, una actividad cada vez más atractiva para invertir.





