el charco hondo

El sexo de la Gala

Respecto a iniciativas de este tipo, puede que no esté de más hacer alguna que otra consideración; pero, mejor al final, porque lo primero es una concejal incluyendo en su catálogo de eventos sexistas la gala de la reina del carnaval

Respecto a iniciativas de este tipo, puede que no esté de más hacer alguna que otra consideración; pero, mejor al final, porque lo primero es una concejal incluyendo en su catálogo de eventos sexistas la gala de la reina del carnaval. No ha propuesto suprimirlas, pero las incrusta en el listado de costumbres que, según la concejal, son contrarias a la dignidad y a los derechos de las mujeres y de las niñas. Sin caer en dramatizaciones patrióticas, y valorando con ciudadano sosiego la propuesta, cabe sugerirle a la concejal que reflexione sobre si impulsando de forma tan abstracta, difusa y desordenada el debate que dice buscar está fortaleciendo o debilitando el objetivo de avanzar, pero de verdad, hacia una sociedad mejor. La gala de la reina no es un concurso de mises con mujeres desfilando en bañador por una pasarela. Tampoco es un certamen de belleza. La gala es el evento que resume, explica, dimensiona y muestra décadas de evolución creativa, de exploración de materiales o diseños que construyen un hilo conductor en el que se reconocen generaciones de vecinos.

El camino hacia una realidad más igualitaria e inclusiva pasa, entre otros objetivos compartidos, por una revolución educativa y cultural que en muchos aspectos tenemos pendiente. Hay causas razonables, y acabar con el sexismo es una de ellas, a las que algunas propuestas poco construidas arrojan en el territorio de la caricatura. La gala de la reina no encaja en el sexismo que la concejal cree denunciar. Entre otras cosas porque el protagonismo habla de fantasías, diseños, materiales y creatividad. Hay más. También el carnaval de los escenarios o de la calle tiene componentes de género, pero es precisamente esos días cuando las líneas que el resto del año separan a unas y otros adelgazan hasta casi desaparecer. Y ahora sí, al final, la consideración. A doce meses de las elecciones, los políticos están maniobrando para ganar la bandera de una movilización feminista que se ha disparado ajena a siglas o partidos. Si recaen en la tentación de emprender una olimpiada de propuestas cogidas con pinzas, y éste es el caso, acabarán desanimando a quienes, sin esperar por los políticos, se han movilizado para dejar atrás el país del siglo pasado.

TE PUEDE INTERESAR