El charco hondo

Pepe Juan

Algunos pasaron por nuestras vidas como lo hacen los peatones que nos cruzamos por la calle, gente que va de paso, cuerpos que aparecen y desaparecen sin más

Algunos pasaron por nuestras vidas como lo hacen los peatones que nos cruzamos por la calle, gente que va de paso, cuerpos que aparecen y desaparecen sin más. Tuvimos profesores que fueron conjuntos vacíos, transeúntes sin rostro, nombre o idea que merezcan ser recordados, nada de nada, frases sin sujeto, verbo o predicado. Otros no. Hay docentes que dejan huella, educadores a los que jamás olvidamos porque también ellos nos hicieron, y a los que tanto debemos porque con ellos aprendimos a no dejar de aprender o a no creernos aprendidos, maestros que en muchos aspectos explican lo que somos o cómo somos. Algunos profesores pasaron por nuestra vida, pero nunca estuvieron en ella. Otros, como José Juan Pérez, están en nosotros porque disfrutaron construyéndonos, demostrándonos en su caso que nunca se deja de aprender a leer porque hay infinitas maneras de sumergirse en lo que leemos, tantas como formas de mirar o sentir, entender y querer. Doctor en Filosofía y Letras, a José Juan le debemos que a partir de él leyéramos mejor; puede que no más, pero sí mejor, incrementando con su pasión por la literatura el entusiasmo con el que desde niños ya viajábamos a otros lugares, nos asomábamos a otros tiempos y compartíamos otras vidas colándonos en las páginas de los libros. Fuimos muchos quienes, en los años del Instituto Poeta Viana, convivimos con la vocación de alguien como él, inteligente, socarrón, atrevido, divertido, respetuoso, uno de esos profesores que tienen la capacidad de construir ciudadanos con una materia prima tan poco domesticable como pueden llegar a serlo alumnos averiguando cómo se sale de la adolescencia. Generosos con su tiempo, Marina y él nos abrieron las puertas a tardes sin reloj, a horas de cháchara que a Pepe Juan se le hacían cortas sugiriéndonos libros, picoteando textos de aquí y de allá, atardeceres que fueron un regalo que Itziar y yo llevamos dentro. Ha fallecido el escritor canario José Juan Pérez Pérez, autor de novelas, cuentos y poemarios. Con algunas semanas de retraso, hace un par de días nos llegó que Pepe Juan ha muerto; pero, en la medida en que los buenos profesores se quedan con nosotros, no ha muerto del todo. Gracias por tanto, Pepe Juan.